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Mi delito… no hacer testamento

Mi delito… no hacer testamento

Ivonne Nava García

   |  16 febrero, 2020

Mi delito… no hacer testamento

Las herencias, en muchos casos, son motivo de graves rupturas familiares. Tierras, casas, hasta enseres de cocina se convierten en motivo de disputa entre hermanos y en ocasiones se llegan hasta agredir con armas de fuego.

Esta historia se suscita en una comunidad de Fresnillo, Zacatecas. Aquí, 10 hermanos enfrentaron una difícil situación por las tierras y bienes de sus padres, su familia se vio muy comprometida cuando 2 de ellos se enfrentaron a golpes por los malos manejos y abuso de confianza de uno de ellos., sin embargo, el que había abusado de la confianza de su familia disparó sin reparar que son de la misma sangre.

Familia numerosa

Mi padre murió intestado, nunca quiso acercarse con los licenciados para arreglar sus tierras, decía que todo era para sus hijos hombres, que a las viejas nos tenían que dar nuestros maridos.

Que nada más a la que se quedara soltera para cuidarlos de viejitos, nos heredaría la casa en la que vivíamos en el rancho.

Cuando mi papá se murió todo pasó a ser de mi mamá y de ahí cuando ella falleciera todo se repartiría a partes iguales entre mis hermanos hombres. Fuimos 10 en total 6 hombres y 4 mujeres. Los hombres se casaron, 2 de ellos se fueron para el otro lado y los otros 4 se quedaron en el rancho con sus mujeres. Había mucho terreno y mi papá decía que ahí se fincaran las casas para los que se fueran casando.

Todos vivíamos ahí, no había problemas. Hasta que empezaron a llegar las mujeres de mis hermanos. Esas “viejas” les envenenaban en contra para quedarse con las tierras. Comenzaron las diferencias

Como mi mamá aún vivía una de las casas, una cuñada se puso lista y llevó a mi mamá a que firmara un poder a favor de uno de mis hermanos para que él se hiciera cargo de los apoyos para el campo y de administrar lo que salía del rancho

El problema es que no se lo consultaron a nadie, ella decidió que así fuera porque como mis hermanos los mayores estaban en el otro lado, ese hermano era el que estaba más grande y que por eso a él le correspondía eso. No era tan fácil porque para los apoyos tenían que estar llevando a mi mamá para que dieran fe de que estaba viva.

Pero mi mamá cada vez estaba más enfermita porque ella padecía de la diabetes y de sus dolencias de las piernas por la artritis. Ya estaba muy viejita porque tenía más de 80 años. Mi papá había sido muy egoísta al no dejarnos a las hijas fincar ahí.

No quería que metiéramos a los maridos al rancho, 3 de nosotras nos casamos y nos fuimos con nuestros maridos. La más chica se quedó ahí, pero ella estaba “malita”. Nació así, no podía hablar, ni escuchar, pero si podía hacer todo y era entendida.

Ella se quedó a cuidar a mi mamá. Ya sabíamos que la casa iba a ser para ella y estábamos de acuerdo.

Litigio familiar

Todos estábamos en el entendido de que las cosas estaban bien. No fue hasta que nos mandaron llamar del juzgado cuando nos dimos cuenta de que las cosas estaban mal. Aunque yo ya veía que no, porque mis cuñadas empezaron a querer cuidar a mi mamá.

Cuando la traían con una la traían con la otra. Estas “viejas” se pusieron de acuerdo para decir que mi hermana no era capaz de cuidar a mi mamá por su problema. Nosotros no estábamos de acuerdo, pero se dijo que mi hermano el empezó todo esto fuera el que la cuidaría.

Abandono

Mis hermanos de Estados Unidos no estaban muy de acuerdo porque decían que esa vieja era muy “aprontona” que nada más andaba tras el dinero.

Mis hermanos nos decían que le echáramos vueltas a mi mamá. Yo veía a mi mamá cada vez más deteriorada. Nos dimos cuenta de que casi no le daban de comer y les dije a mis hermanos que me iba a ir a vivir al rancho para estar cerca de mi mamá. Había veces que no me dejaban ni entrar a verla.

Les decía que iba a entrar para darle su caldo de verduras. No me dejaban. Siempre me decían que estaba dormida. Nos empezamos a preocupar mucho. Porque a veces veía que la sacaban al sol. Mis hermanos de Estados Unidos dijeron que mejor contratáramos a un abogado para que él se hiciera cargo de todo.

Sorpresas

El licenciado hizo unos trámites y de ahí ordenaron que nos dejaran ver a mi mamá. Para eso fueron unos doctores porque la tenían muy mal. Ni sus medicinas le daban. La “vieja” le daba unos tés naturistas para la diabetes. La tuvimos que internar.

También fue cuando nos dimos cuenta que la llevaron a dar el poder, como mi mamá no sabía leer, ni escribir la hicieron poner su huella digital.

Y hasta unos testigos llevaron. Nos dimos cuenta también, de que ya había vendido unas tierras que eran de mi papá. Esas tierras no se podían vender porque son de ejido y se necesitaba unos permisos del consejo. También andaba tramitando que se le escriturara la casa del rancho a él con todo y las casas que son de mis hermanos.

Como se empezaron a poner muy feas las cosas les avisamos a mis hermanos de Estados Unidos. Fue para diciembre, exactamente para el día de la virgen cuando llegaron.

Grave disputa entre hermanos

El más grande venía muy enojado, ya le había hablado por teléfono a mi otro hermano para reclamarle su “cochinero”. Estaba peor de enojado porque el señor que compró las tierras exigía sus documentos porque ya le había soltado 1 millón de pesos.

Le daba de a 100 mil o 200 mil cada mes y mi hermano le firmaba recibos, pero no se le podía dar ningún título ni nada. Teníamos a mi mamá en el hospital porque esa “vieja” casi la mata con sus tés.

En cuanto llegó mi hermano a la casa se hicieron de palabras. Mis otros hermanos estaban muy preocupados porque ellos ya habían tenido problemas anteriores por culpa de esa “vieja”. Mi cuñada, la esposa de mi hermano de Estados Unidos nos contó que esta “vieja” se le había metido a la cama a mi hermano. Y que de ahí ellos la aborrecieron. Pero mi otro hermano no les creyó a ellos y siguió con esa vieja. Por eso teníamos mucho “pendiente” de lo que fuera a pasar.

Como habíamos velado a la virgen, mi hermano andaba tomado. En eso se oyó la troca de mis hermanos que llegaban. Casi bajándose mi hermano le empezó a reclamar de como tenían a mi mamá. Y este no se dejó le contestó muy mal.

Le dijo y se fueron a los golpes. Los separamos y mis hermanos los calmaron. En eso mi hermano dijo que mejor se iba a ver a mi mamá al hospital y escupió la sangre que traía en la boca. Yo estaba junto de con él. Sentí un aire muy caliente que me pasó por la cara al tiempo que escuché como un cohetón.

Mi hermano ya le había tirado un balazo a mi hermano. Le dio en el hombro, casi lo mata y también casi me mata a mí. Porque me hubiera dado en la cabeza.

Mi hermano es noble, nos dijo que no podía meter a la cárcel a su sangre que diría que se le disparó el arma. Pero mi otro hermano si lo denunció y todo se tuvo que saber.

Trámites normales

Después de esto todo se fue arreglando. Mi hermano está huido, abandonó a la “vieja” porque también se supo que la vieja se había gastado el dinero que le pagaron de las tierras. Se tardó mucho en arreglar todo ese problema, pero ya cada uno tiene lo que le corresponde.

Hacer un testamento

Hacer un testamento no es simplemente una herramienta para que manifiestes tu voluntad acerca de cómo quieres repartir tus bienes. Aunque muchos no lo tengan en cuenta, es también una manera de evitar conflictos familiares.

Realizar un testamento es un trámite que puede hacerse de manera simple y que puede evitar dolores de cabeza a tus familiares. Determinar de manera exacta cómo debe ser repartida tu herencia no dejará lugar a dudas y tus herederos deberán acatar tu última voluntad.

Si consideras que dejar un albacea puede crear conflictos, es mejor que tu testamento especifique claramente cómo debe repartirse la herencia. Cualquier aspecto que deje lugar a dudas será motivo de disputa.

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