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24 de octubre

24 de octubre

“Medalleo” y Punto Final

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Pablo Torres Corpus
Pablo Torres Corpus.

Concluyeron los juegos olímpicos de Tokio y el ánimo mexicano anda caído por la pobre cosecha de medallas.

A los responsables del deporte nacional les ha llovido, son entendibles y justificadas muchas quejas, la corrupción persiste, las federaciones siguen siendo opacas y manejadas como negocio.

Sin embargo, como he comentado anteriormente desde hace trece años, el número de medallas obtenidas no es indicador de competitividad, bienestar o desarrollo de las naciones, influyen en el ánimo social, pero nada más.

Ejemplo, si el medallero lo analizamos en “medalleo” per cápita; es decir número de habitantes por medalla (sin importar si es de oro, plata o bronce) encontramos que los ganadores de los juegos son otros.

Esta medición es destacable porque a menor población: menores ingresos, menos fuerzas básicas, menos posibilidades de triunfo y menos deportes para competir.

En Tokio, Estados Unidos, China y el representativo ruso encabezaron el medallero con 113, 88 y 71 medallas respectivamente, pero si dividimos el número de habitantes entre medallas ganadas, las cosas cambian.

Bajo el “medalleo” per cápita, Estados Unidos ocupa el lugar 60 con una medalla por cada 2.9 millones de habitantes; China, el sitio 77 con una medalla por cada 15.2 millones de chinos.

México tiene el lugar 88 con una medalla por cada 32.1 millones de paisanos.

Bajo el mismo criterio, el primer lugar es para San Marino con una medalla por cada 8,388 habitantes, seguido de Bermuda con una medalla para sus 70,862 habitantes; Granada ocupa el tercer lugar con una medalla para sus 112,523 habitantes.

Existen muchas formas de ponderar y analizar el medallero olímpico, tal vez la del “medalleo” per cápita sea una de las más simples, sin embargo, este y otros análisis evidencian que, para el triunfo olímpico, no es suficiente ser un gigante demográfico como China, India o Indonesia.

Ni ser rico como Suiza, Noruega, Holanda o Estados Unidos; para el éxito olímpico los índices tradicionales poco pintan, parecen más importantes los subsidios focalizados, disciplina, esfuerzo y desde luego el inmedible talento y coraje individual.

Los Juegos Olímpicos son elementos de distracción, admiración, inspiración y ventana al talento humano, sus resultados no son indicadores económicos, de bienestar o competitividad y en nuestro caso, tampoco como termómetro del ánimo nacional.

Punto Final

Los que serán ya saben.

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