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26 de septiembre

26 de septiembre

Los ídolos

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Ricardo González.

Lo valiente es herencia de su padre,/ De su madre a heredado la humildad,/ El apoyo lo recibió del cártel,/ Zacatecas es su tierra natal,/ Muy tranquilo se la pasaba en Jalpa,/ Hasta que un día lo hicieron enojar. Suena el corrido de Panchito el F1.

En estos días leí un artículo de investigación del diario El País sobre cuatro casos de desaparecidos en Jalpa. Las tragedias ya las conocíamos los del pueblo.

Las hemos normalizado, lo escribo con pena y con el objetivo de tratar de hacer evidente lo que además se ha interiorizado.

La violencia no es normal, mucho menos legal. Los grupos de la delincuencia organizada tampoco lo son por mucho que “no se meten con la gente normal”.

Es común oír frases como: “por lo menos éstos no extorsionan ni secuestran como los Zetas”, “sólo andan armados por protección”, “agarraron a un ratero y le dieron su merecido”.

“Se lo llevaron porque andaba con ellos”, “estoy seguro que en misa no andaba”, éstas frases prejuzgan a las personas, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario.

Las personas no deben desaparecer sin que haya una búsqueda formal por las dependencias correspondientes.

Si en algún momento de dicha investigación se determina que la persona estaba involucrada en actividades ilegales eso no justifica el que otro le haya privado de la libertad o de la vida.

El sistema judicial es el único que puede juzgar y sentenciar las condenas a las personas que previo juicio sean consideradas culpables.

El poder no tiene vacíos, si el Estado no los llena siempre habrá algún grupo de poder para hacerlo.

Ahí están los grupos delictivos que han ido escalando en poder, dominio de zonas y en recursos económicos.

Controlan bares, centros nocturnos, moteles con o sin permisos de las autoridades competentes.

El Estado mexicano tiene un enorme reto delante: la profesionalización de los cuerpos de seguridad del Estado, la mejora continua al sistema judicial, la actuación efectiva de la Unidad de Inteligencia Financiera y la reforma para que las cuentas les sean congeladas sin tanto trámite.

Pero también se requiere de apoyos a las comunidades, que el desarrollo de las personas pueda ser pleno, por ello es necesario invertir en lugares como espacios deportivos, escuelas, centros comunitarios.

Nos toca buscar que la niñez y la juventud vean nuevos ídolos, de esos que han trabajos sin ruido, diario, constante, rutinario, que busca una vida tranquila y digna.

También nos toca exigirle a las autoridades acciones concretas para que haya alternativas de desarrollo personal, académico y profesional para todas las personas.

Por último dejemos de normalizar la violencia, dejemos de idolatrar aquellos que violan la ley.

 

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