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17 de septiembre

17 de septiembre

¿Cuál depre? Las nubes dan vida a Jalpa

Doña Chela habla de lo importante que son las lluvias para el campo de Jalpa.
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A pesar de lo triste de las nubes grises, dan la esperanza de una buena temporada de cosecha. / Foto: Rocío Ramírez

JALPA.- Año con año, uno espera la lluviecita, sobre todo la gente del campo, quien ve en las nubes una esperanza de que llueva y con ella, la cosecha de junio, así como pasa con doña Chela.

Según acostumbramos, en el mes de junio comienza a verse las nubes que nos avisan que ya vienen las queridas temporadas de lluvias.

Para quienes viven en las comunidades y dependen de un buen clima para la producción de alimentos, el cielo gris es una esperanza de que pronto o, en cualquier momento, lloverá.

Las lluvias de junio dan esperanza a que haya buena cosecha. / Foto: Rocío Ramírez

La lluvia trae vida

Ver enormes nubarrones en el cielo azul a uno le trae mucha calma, y uno puede ver cómo las nubes blancas se nos hacen grises creando un espectáculo visual muy hermoso, digno para tomarse unas fotitos.

Quienes aman la naturaleza y su gran majestuosidad disfrutan viendo cómo las nubes “panzonas” le dan a uno la esperanza de que suelten su “agüita”.

Con las lluvias, las tierras están húmedas y se puede sembrar el maíz, que es lo que más se cultiva en la temporada, ya que poco se hace a la antigua, es decir, sembrar frijol y calabazas, todo junto.

Una mujer de El Zapote de Abajo nos platica qué significa las lluvias en el campo. / Foto: Rocío Ramírez

Los tiempos cambian y el clima también

Con el tiempo las condiciones han cambiado, así nos lo cuenta doña Chela, habitante de El Zapote de Abajo, una comunidad pequeñita ubicada entre los municipios de Huanusco y Jalpa.

Según cuenta doña Chela, el arroyo y el río tenían agua todo el año, pero ya no es así y hace años que el arroyo no baja como antes.

“Ahora en la parte alta, de allá en la sierra, han hecho bordos grandes para guardar el agua de la lluvia y por eso ahora luce seco.

“A inicios de este año aún tenía unos cuantos charcos por el agua que se tira del canal que conduce el agua de la presa de La Media Luna.

“Pero este año, la presa está casi vacía y el arroyo ahora si está bien seco”, platicó doña Chela.

Para ella que toda su vida ha vivido en el campo, y al ver el cielo lleno de nubes esponjosas, se pone muy contenta, pues cuenta que cuando era pequeña, su padre la llevaba al campo a sembrar el maíz.

Con añoranza cuenta doña Chela que esos eran otros tiempos, que ella recuerda con mucho cariño por ser muy amante de la naturaleza.

Las lluvias dan la esperanza de que las pequeñas presas se llenen. / Foto: Rocío Ramírez

También, algo que le encanta ver y escuchar es el viento, los truenos, y el olor a tierra mojada; también ver el cielo plagado de nubes, ahí se pone a verlas y buscándole formas.

Doña Chela también cuenta que ama mucho las milpitas pequeñitas de maíz y ver cómo poco a poco se van haciendo grandes, ver cómo brotan las espigas, y luego “los güeritos” que anuncian que pronto habrá elotes.

A doña Chela le encantan los elotes y el maíz macizo que hay que pizcar y luego desgranar, de ahí viene la vida para quienes viven del campo.

Por eso, las nubes grises en el cielo, son de gran esperanza para ella, pues nos dicen que a pesar de las dificultades, si llueve, si hay agua y salud, podemos seguir adelante, porque la tierra nos puede dar de todo.

Muchos lugares están secos, listos para que caiga las lluvias y poder regar la milpa para el maíz y frijol.

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