
Con este terrible calor se antoja una nieve de garrafa pa’ refrescarse un poquito
GUADALUPE.- Si usted es de esos que ninguna nieve le cae por tanto sabor artificial, no dude en visitar a José Luis Rodríguez de la Torre con sus ricas y tradicionales nieves de garrafa, donde tanto los sabores como los conos están hechos por sus propias manoplas.
Ya ve que cuando uno anda dando el rol por el centro, luego, luego se siente el calor bien machín, más por estas épocas, y se nos antoja algo heladito como santo remedio.
Pues don José le trae la solución a todos sus males, pues vende nieves de garrafa que además de ser una tradición en el estado el don las hace desde cero, casi, casi hasta él se las inventó.
Este bello negocio fue transmitido de generaciones ya que los abuelitos de don Pepe, como le dicen lo cuates, fueron los primeros en vender estas exquisitas nieves.
Y cuando tuvieron la edad les enseñaron a sus crías a fabricarlas, hasta que su jefita Viviana, que Dios no la guarde en el cielo, se animó y le enseñó desde morrito a don Pepe, para continuar con la tradición familiar.
Fue así como el don pudo poner junto al igual que sus carnales su changarrito de nieves, con el mismo sabor pero mejorado a como se lo enseñaron.
Ya son más de 45 años desde que don Pepe inició con la vendimia y es que los clientes nada que me lo dejan descansar porque diario le piden nieves, y cómo no si están bien buenas.
Con la ayuda de su esposa doña Leonor García, entre ambos sacan el changarro a flote porque tanto las nieves como los conos están hechos de manera casera.
No lo va a creer pero todos los días, doña Leonor se levanta a las 4 de la mañana para hacer los barquillos y las cazuelas, que déjeme decirle, le quedan mejor de los que salen de fábrica.
Ya para las 6 de la mañana, don Pepe inicia con la preparación de la nieve usando las tradicionales garrafas, entre los sabores que le viene manejando está el de plátano, melón, mango, vainilla, coco y nuez.
Donde cada día de la semana vende un sabor diferente, pues pa’ que el cliente no se nos aburra con lo mismo de siempre y que tenga más variedad.
Y para seguirle endulzando el oído, fíjese que don Pepe también hace la mermelada que le pone a las nieves, entre la favorita de todos está la de guayaba que le queda como rechupete al dedo.
La travesía no termina ahí porque todos los días se avienta cerca de una hora en su carrito de nieves para llegar a un lado de la Presidencia Municipal de Guadalupe en la avenida Colegio Militar donde pone su changarro a andar a eso de las 11 de la mañana.
Aunque a veces también va a dar la vuelta al jardín principal porque ahí también tiene a sus clientes que lo esperan bien entusiasmados, ya para las 8 se regresa a su chante.
Gracias a su changarro don Pepe ha podido sacar a su familia adelante y a sus dos crías que diario se los agradecen ya que se sienten orgullosos de su oficio.