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16 de enero

16 de enero

Solo el pueblo puede salvar al pueblo

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

No es para desanimarse, el cinismo con el que la totalidad de los grupos de la legislatura local se unieron para revivir el mecanismo de corrupción mediante el cual usan recursos públicos para hacer favores a cambio de votos cuando realmente se entregan, o para apropiarse del dinero, solo da cuenta de que en Zacatecas la agenda contra la corrupción todavía no es asumida por la clase política tradicional, sin embargo. El zacatecano promedio tiene conciencia clara al respecto, sabe que deshacer las redes de corrupción incrustadas en la institucionalidad local estarán vivas mientras los mecanismos electorales excluyan a las gente.

Las imposiciones, salvo raras excepciones, son a favor de los que a la buena no consiguen respaldo de las bases partidistas.

El testimonio de Emilio Zebadúa ante la FGR dentro del proceso de la “estafa maestra” confirma lo ya sabido: Se desviaron recursos públicos que se destinaron a pagar deudas de las campañas del PRI cuando Peña Nieto accedió a la Presidencia de la República, repitiendo la conducta que cuando Zedillo era presidente de la República, desvió miles de millones de pesos de Petróleos Mexicanos al mismo propósito cuando Francisco Labastida fue el fallido candidato, con la salvedad de que el “Pemexgate” no significó prisión ni fin de la carrera política de sus perpetradores, debido a que a Fox lo agarran con los dedos contra la puerta por el financiamiento ilegal procedente del extranjero y dado a la luz por el después “accidentado” “Cabezón González”, quien fungiera como coordinador de la asociación “Amigos de Fox”.

En contrapartida, la estafa maestra tiene en prisión a Rosario Robles y otros, así como los sobornos para la misma campaña mantienen en prisión a Emilio Lozoya.

La corrupción pública en estados y municipios es igualmente sistémica, se instala en leyes mediante vacíos, contradicciones y aberraciones, sobre todo, se instaló en la mentalidad general durante un largo tiempo donde la gente no se “escamaba” y asumía como normal que sus políticos fueran corruptos.

La expectativa de que el gobernador Monreal enfrente y no reproduzca la corrupción heredada se origina en su proclamada pertenencia a la fuerza política de López Obrador, el Presidente que enfrenta con sinceridad, decisión y apoyo popular la lucha de élites corrompidas que han tenido en los gobiernos corruptos a sus gallinas de los huevos de oro.

Gobierno rico pueblo pobre

A punto de que se cumplan los cien primeros días de su gobierno, las tensiones entre lo viejo y lo nuevo son visibles, la austeridad es invocada para justificar las reducciones de partidas presupuestales a los poderes judicial y legislativo, así como a los órganos autónomos, y “aumento” a Educación y Salud por debajo de la inflación. En las semanas precedentes, con la retención de salarios y pensiones se creó la sensación de bancarrota de las finanzas públicas que en mucho contribuyó a atemperar las reacciones contra los recortes.

Los diputados aprueban reformar la constitución local para revivir los “apoyos sociales” o “herramientas legislativas” mostrando la confluencia de los dos bloques, como siempre, no son capaces de ponerse de acuerdo para cumplir con la ley y nombrar titular de órgano de control interno pero si de eliminar el obstáculo para destinar dinero público para una tarea ajena a sus funciones, no les importó que Sedesol, que si tienen asignada la tarea de entregar apoyos sociales,  vaya a ejercer el próximo año el presupuesto más grande de su historia, tampoco les importó a los diputados restringir recursos a la Fiscalía General del Estado y al Poder Judicial, en acatamiento dócil a la voluntad del Ejecutivo.

La auto-deslegitimación del poder legislativo con su resistencia a ordenar su vida interna con transparencia y legalidad lo anula como aliado para introducir, honestidad, eficiencia y austeridad sensata en el aparato público estatal y municipal, el gobierno de Monreal nos constriñe a la fe en sus dichos. El auditor superior del estado, indiferente a las graves denuncias de irregularidades en el congreso local, el no altera su rutina, la estafa legislativa no le inspira ningún afán aclaratorio, nadie toma precauciones que eviten maquillar expedientes, eliminar evidencias incriminatorias en lo posible, llegan a cargos públicos legiones de soldados de campaña contratados para lo que no saben hacer.

Urgen oficio, compromiso, congruencia y verdad.

Con el pueblo todo, sin el pueblo nada

El gobernador del estado desaprovechó la oportunidad de fortalecer su discurso anticorrupción que le brindó la “estafa legislativa”, el que tres miembros de su gabinete estuvieran entre los enlistados de recurrir a empresas fantasmas lo condicionó al silencio expectante, distante.

¿Habrá batallas cívicas de los zacatecanos conscientes de que el triunfo sobre la corrupción es imposible sin pueblo luchando?

Nos encontramos el lunes en Recreo

@luismedinalizalde | [email protected]

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