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No es contable, es político

No es contable, es político

J. Luis Medina Lizalde

   |  14 mayo, 2020

José Luis Medina Lizalde

José Luis Medina Lizalde.

No solo la pandemia llega en distintos tiempos a los estados, también los cambios en la vida pública, en Zacatecas se ha pospuesto la batida contra la corrupción pública y la adopción de las medidas encaminadas a reducir el costo del gobierno, esos reflejos retardados tan propios de la clase política local contribuyen a complicar la fase declinante del gobierno de Tello Cristerna.

Los recortes presupuestales están en todo el mundo, ningún gobierno se salvará de apretarse el cinturón en los próximos años, los que opten por seguir rehenes de los prestamistas internacionales chocarán con sus propios ciudadanos reaccionando ante la perspectiva de que una gran parte de los presupuestos públicos les impongan carencias obligadas por el pago de los intereses usureros de los prestamistas, cada gobierno dispondrá cómo hacer frente a sus responsabilidades.

El proceso de reajustes presupuestales es político, el Gobierno de Zacatecas a la hora de diseñar sus propuestas de reajustes, cuando el Presidente de la República abraza la meta de bajar los ingresos de las altas esferas de la burocracia sabía que encontraría resistencias aún entre algunos de sus cercanos y para debilitar tal resistencia entendió que el primer paso que había que dar es la de predicar con el ejemplo, reduciendo su propia remuneración en un 60 por ciento respecto a lo que percibía Peña Nieto y bajando espectacularmente el presupuesto de la oficina presidencial, dejando sin argumentos a los opositores a esa medida de racionalidad, la menguada resistencia de la casta dorada atrincherada en el INE y otros órganos autónomos está políticamente derrotada y repudiada.

Si en vez de razonar como contador lo hubiera hecho como político, el Gobernador pondría en práctica una estrategia política que empezaría por adquirir autoridad moral proveniente de la acción de predicar con el ejemplo y con la firmeza indispensable.

A su alcance está imponer reducción de su propio ingreso como punto de partida, reducir sensiblemente la oficina adscrita directamente al titular del ejecutivo y el DIF, en esos casos específicos el gobernador pierde o gana autoridad moral ante su propio gabinete y ante la población en general.

Deberá renunciar a la unanimidad como punto de partida, el apoyo a sus decisiones dependerá de cómo lo perciba la población, la detentadora del peso decisivo en cada paso del gobernante.

Salvándose a sí mismo

Lo que se sabe del plan de reajustes presupuestales es timorato al extremo, los medios divulgaron una desafortunada postura de ser cierta, que la modificación del presupuesto sería siempre y cuando fuera por unanimidad, con eso se le da poder a un solo diputado decidido a votar en contra, esa búsqueda de la unanimidad es paralizante, nada tiene que ver con la política.

Otro signo de timidez increíble es la idea de que los sueldos de la alta burocracia “se reduzcan voluntariamente en un 25 por ciento mientras dure la pandemia”, lo que es permiso para no jalar parejo y seguir en el puesto, aunque la mejor evidencia de la incomprensión de la esencia política de la política presupuestaria, lo del secretario General de Gobierno Jehú Salas con su Twitter cuando sostiene que es muy fácil “la lealtad en la abundancia”.

No es asunto de lealtades, es de racionalidad a partir de la crisis sanitaria mundial con todas sus derivaciones, el ejercicio de recursos públicos previsto para el 2020 en cada rincón del planeta ha sido alterado, cada entidad tendrá que apurar la amarga medicina según sus particulares circunstancias, sin quiméricas unanimidades.

Un capitán de barco bajo tormenta piensa en los pasajeros, luego en la tripulación y después en sí mismo, el gobierno que solo quiere salir del paso es porque piensa en sentido inverso, como lo prefigura el reajuste.

Futuro retador

En mi opinión debe buscarse bajar el costo del gobierno y transferir recursos del asistencialismo a la planta productiva aprovechando la política social del gobierno federal. El auxilio crediticio y al apoyo en la comercialización de lo que producimos los zacatecanos es la respuesta inmediata.

Vienen tiempos en dónde debe haber mucha responsabilidad social, muchas burocracias sindicales no viven de las cuotas de sus representados sino de los fondos públicos y mantienen privilegios hoy inadmisibles, los trabajadores tendrán que cuidar a la fuente de su empleo moderando razonablemente sus demandas en proporción a las posibilidades de la empresa pero la base de la colaboración social es la confianza y la base de la confianza es la verdad.

Zacatecas tiene fortalezas desaprovechadas, las remesas son solo una de varias, contamos con naturaleza pródiga y experiencia productiva, potenciales imanes turísticos esparcidos en el territorio, es cuestión de asumir un radical localismo sensato valorando más lo propio y a los propios.

Nos encontramos el lunes en Recreo.

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