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Los constructores

Los constructores

J. Luis Medina Lizalde

   |  23 enero, 2020

José Luis Medina Lizalde
Los constructores

Los patrones de la construcción tienen la oportunidad de sacudirse el yugo si viven conscientes de los cambios registrados en la vida nacional que tienen que ver con su actividad, si toman conciencia de que la corrupción más visibilizada es la de la obra pública y que no solo ha deteriorado la imagen de los gobernantes que la asignan sino también de los constructores que la realizan.

En todo el territorio nacional hay testimonios físicos del inmoral entendimiento entre empresarios y políticos (como los 300 hospitales dejados a medias). Zacatecas no es la excepción, lo caro y mal hecho está en espera de ser inventariado a la vista de todos.

La imagen pública del empresario constructor está dañada en América Latina, Odebrecht la gigante constructora brasileña genera juicios explosivos contra destacados exponentes de las corrompidas élites.

En México Armando Hinojosa Cantú es emblema de fluido entendimiento entre políticos y empresarios de “moral flexible,” en cada estado de la República existen personajes de similar perfil.

En esta historia como en muchas otras es injusta la generalización, en el maridaje referido la mayoría de los constructores es víctima. Las licitaciones suelen ser mecanismos artificiosos mediante las cuales se legitima la decisión tomada de antemano, la normatividad es deliberadamente farragosa y permisiva para eliminar las propuestas más convenientes para el interés general a favor de quintos séptimos o más lugares en los concursos invocando que faltó un trámite, una firma o cualquier pretexto baladí.

Cambios alentadores

En días recientes la Cámara que en Zacatecas aglutina a constructores vivió ordenado y competido proceso de dónde surgió nueva directiva encabezada por el ingeniero Pascual González, el relevo se produce en el contexto de un proceso sucesorio adelantado razón por la cual los nuevos dirigentes tienen en sus manos la posibilidad de terminar con la corrupta práctica de entendimiento inmoral entre políticos y constructores que tanto daño ocasiona a esa vital industria y a la sociedad en general o plegarse a la tradición exponiendo a los que le entren al juego a un nuevo contexto de fiscalización que dificulta en extremo el conjunto de operaciones fraudulentas derivadas, entre la que sobresale la penalización severísima de la facturación falsa.

Los vientos de cambio son a favor de la mayoría de los constructores, las Leyes que alteran inevitablemente la relación entre políticos sinvergüenzas y empresarios del mismo corte que conforman el sistema anti-corrupción se aprobaron en las postrimerías del período de Peña Nieto , López Obrador ha impulsado cambios que consolidan un nuevo contexto fiscalizador del estado en cualquiera de sus niveles, es pertinente alertar sobre la posibilidad de que la inercia lleve a algunos a repetir el esquema de financiar aspiraciones electorales para que luego les repongan lo gastado, correrán riesgos que antes no existían ahora que los delitos electorales han sido reclasificados para no permitir libertad bajo fianza.

Los constructores deben sentirse aliviados por el hecho de que el dinero no tenga el peso decisivo que tenía hasta hace poco; es bien sabido que el “diezmo para el proyecto” ha sido una cíclica sangría originada en la esperanza de un sexenio de contratos.

Se asoma en el horizonte la posibilidad de una nueva manera de conseguir obra pública sin moches, sin vivir la humillación cuando la ganancia real se la lleva el funcionario corrupto porque el constructor acepta contratos de raquíticas utilidades en aras de preservar su plantilla de trabajadores en espera de mejores tiempos

Se gestan condiciones para perder el miedo a denunciar “chuecuras” ante la función pública sin temor a represalias en la página www.cmic.org vinculada a la plataforma de alertadores de la Secretaría de la Función Pública.

La verdadera libre competencia en costos, eficiencia organizacional y calidad técnica redundará en beneficio para la propia industria de la construcción y no se diga para el agobiado pueblo.

Los constructores viven momentos muy duros, la falta de obra pública no es compensada con la obra privada, en eso también incumplió el neoliberalismo, ojalá que eso no conduzca al espejismo de hacer “méritos electorales” para tener un sexenio de contratos. Quien aspire a gobernar y suponga que podrá repartir obra a su antojo como ha sido hasta ahora no está entendiendo nada.

Hora de valor civil

Es hora de convocar al valor de ser ciudadanos de pleno derecho, que ya nadie nos prive de ejercer las libertades constitucionales, que los empleados públicos, los constructores, los proveedores, los concesionarios de diversa índole ya no acepten que se les trate como ciudadanos de segunda clase
Estamos cambiando más de lo que muchos advierten, la ciudadanía tolera lo que antes no, y no tolera lo que antes sí.
Antes aprovecharse del cargo era signo de inteligencia.
Nos encontramos el Lunes en Recreo.

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