

José Luis Medina Lizalde.
Las luchas de la derecha no son por ideales, son por intereses materiales y de poder. Sus estrategias nada tienen que ver con la ética, ni siquiera con la legalidad.
Celebro que el contingente magisterial que desde Zacatecas se suma a las movilizaciones convocada por la CNTE en la Ciudad de México, no se cubran el rostro ni hagan del vandalismo su lenguaje, como es el caso de la mayoría de los profesores que demandan la abrogación de la Ley del ISSSTE entre otras legítimas demandas. La historia enseña que las luchas se legitiman por sus formas y por sus objetivos.
Las luchas de la derecha no son por ideales, son por intereses materiales y de poder. Sus estrategias nada tienen que ver con la ética, ni siquiera con la legalidad.
En los últimos meses del sexenio de Fox hubo elecciones para la gubernatura de Jalisco que estuvo a punto de ganar Arturo Zamora, del PRI, al que se le frenó mediante una acusación falsa que la PGR aclaró una vez consumada la votación que le dio la apretada victoria al panista González Márquez.
En 2009 a unas cuantas semanas de las votaciones se produjo el “Michoacanazo”, que consistió en la aprehensión de 11 presidentes municipales, 16 funcionarios y un juez acusados de complicidad con el crimen organizado, una vez concluido el proceso electoral intermedio se inició el proceso mediante el cual la totalidad de los apresados recuperó su libertad sin que hubiera sido encontrado culpable uno solo.
Esa misma derecha busca retornar a gobernar el país, con la diferencia que ahora no puede utilizar las instituciones para colocar la acusación falsa en el centro de la atención pública para ese propósito, pero si cuenta con el patrocinio financiero para que sostenga una guerra propagandística permanente contra la fuerza que la desplazó del gobierno.
El gobierno de Estados Unidos busca aliados hasta debajo de las piedras, para “ablandar” gobiernos en lo que considera su traspatio, ahora que empieza a asimilar su achicamiento a potencia venida a menos, urgida de que el continente americano sea su proveedor de recursos naturales, mano de obra barata y mercado de consumo. Es ahí donde debemos revalorar las formas de luchar por causas justas.
¿Es inmoral cubrirse el rostro para la acción política? Depende del contexto
Si uno es miembro de las milicias que defienden la patria palestina o de la guerrilla libanesa, sería una torpeza inimaginable operar con el rostro descubierto, pero cuando la lucha que damos no es armada, aún bajo regímenes autoritarios, se da la cara durante las acciones que van desde repartir volantes hasta hacer uso de la palabra en el mitin, tal como la historia gráfica lo demuestra con los archivos del movimiento estudiantil del 68, o la masacrada manifestación del 10 de junio de 1971, así como por la enorme cantidad de acciones de huelgas, marchas y plantones que dan cuenta de una sociedad viva y actuante.
Cuando el endurecido régimen priista disolvía concentraciones pacíficas solía contar con los servicios de “acelerados” que no eran espontáneos sino elementos aleccionados para generar el pretexto que legitimara la represión ¿Qué ha cambiado desde entonces?
El gobierno tiene una postura contraria a la anterior, no reprime, no tiene presos políticos no tortura activistas, no arroja al mar atados de manos a ningún detenido.
La pedagogía del rechazo a la represión ha corrido a cargo del propio presidente López Obrador, en situaciones que en el pasado eran impensables como cuando durante el vuelo de Guadalajara a México fue insultado por un trío de borrachos impertinentes a los que nadie impidió irse a su casa al final del viaje.
¿Quién sufrió consecuencias legales por arrojar un vehículo en llamas contra las rejas del Campo Militar Número Uno? ¿Quién molestó a los encapuchados, que encaramados con los padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, usaron un vehículo para derribar un acceso a Palacio Nacional?
La derecha sueña con un acto de represión, pero hasta ahora no se les ha hecho, aún cuando con salvajismo inusitado el ala de los terribles LeBaron, bloqueó las carreteras de modo tan agresivo a terceros, que parecía inevitable la entrada en escena de la Guardia Nacional.
Basta ver las redes para saber que nadie vive la atmósfera de intimidación que conocimos en nuestros tiempos estudiantiles, a la presidente se le insulta sin que los que la ofenden usen una identidad falsa.
No es lo mismo ser combativo que provocador
Los violentos diluyen la simpatía social a la causa que dicen defender ¿Lo hacen a conciencia y gratis?
El Mundial de Futbol será aprovechado por la derecha fascista mediante la prensa que controla.
Buscarán que las luchas sociales sirvan para convencer de que vivimos en el caos, que México se cae a pedazos, que todo mundo pide a gritos que regresen los que se fueron.
Nos encontramos el lunes en Recreo
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