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“La plaza, símbolo de identidad para muchos, comienza a convertirse en un recordatorio de algo peor: el abandono elegante”, señala Silverio López.
El sábado 5 de Septiembre del presente año se cumplirá el L Aniversario de la Inauguración de la Plaza de Toros Monumental Zacatecas.
Sin duda alguna se trata de un acontecimiento de gran relevancia en la vida de la ciudad y de la Tauromaquia zacatecana.
A raíz de ello, desde hace varias semanas se han vertido diversos comentarios y/o opiniones sobre el tema.
En esta ocasión doy cabida a la opinión de un buen amigo, aficionado a los toros e incluso con algunas incursiones como Empresario en la apasionante fiesta de los toros.
De trata de Silverio López García a quien he invitado este lunes 12 de enero para que exprese su sentir sobre el tema de las Bodas de Oro de la Monumental.
“La Plaza de Toros Monumental de Zacatecas cumple 50 años. Medio siglo debería ser motivo para planear, evaluar, replantear y decidir el futuro de uno de los recintos más emblemáticos de la capital. Pero, como tantas veces ocurre, el aniversario llega con discursos solemnes… y con la misma sensación incómoda: no se está haciendo nada realmente importante.
No hay un plan serio de conservación patrimonial. No hay proyecto claro para modernizarla. No existe una ruta definida para diversificar su uso, ni un debate público transparente sobre su viabilidad cultural, económica y social. Lo que hay es lo de siempre: anuncios aislados, fotografías oficiales y una administración que parece más preocupada por “salir del paso” que por tomar decisiones.

La Monumental se mantiene en pie más por inercia que por visión. Se habla de tradición, pero casi nunca se habla de mantenimiento integral, de accesibilidad, de seguridad, de programación permanente. La plaza, símbolo de identidad para muchos, comienza a convertirse en un recordatorio de algo peor: el abandono elegante.
Se improvisan eventos, se abren puertas en fechas contadas y se cierra el tema. Mientras tanto, el inmueble envejece y la ciudad pierde la oportunidad de convertirlo en un verdadero polo cultural.
El problema no es solo la tauromaquia o el debate ético —que existe y debe discutirse—. El problema principal es la falta de decisión.
O se defiende la plaza con un proyecto sólido y de largo plazo, o se replantea su uso con responsabilidad.
Lo que no se vale es sostenerla a medias, sin rumbo, consumiendo recursos y dejando que el tiempo haga el trabajo que el gobierno no quiere asumir.
Ese vacío estratégico tiene costos: deterioro, desaprovechamiento económico, y una ciudadanía que se acostumbra a la resignación.
Un aniversario debería significar visión. Aquí, representa conformismo.
La Monumental cumple medio siglo y lo único que parece claro es que nadie quiere hablar en serio de su futuro. No hay mesas abiertas, no hay diagnóstico público, no hay compromisos medibles.
Celebramos los años, pero evitamos las decisiones.
La Plaza Monumental podría ser muchas cosas: motor cultural, espacio de encuentro, patrimonio vivo… pero hoy simboliza otra realidad: cuando el gobierno no decide, el tiempo decide por él.
Y casi nunca decide bien.”
Saludos
Silverio López García.
