LONDRES.- La probabilidad de que una guerra nuclear se desate en el mundo está en su mayor nivel en décadas. Las disputas entre Corea del Norte y Estados Unidos, la OTAN y Rusia, el conflicto en Siria y el auge del terrorismo en Europa hacen temer lo peor a analistas, intelectuales y organismos internacionales que velan por la paz mundial. En caso de que el peor escenario ocurra, un experto en temas de radiación Brooke Buddemeier, … Leer más
LONDRES.- La probabilidad de que una guerra nuclear se desate en el mundo está en su mayor nivel en décadas.
Las disputas entre Corea del Norte y Estados Unidos, la OTAN y Rusia, el conflicto en Siria y el auge del terrorismo en Europa hacen temer lo peor a analistas, intelectuales y organismos internacionales que velan por la paz mundial.
En caso de que el peor escenario ocurra, un experto en temas de radiación Brooke Buddemeier, físico del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, un centro estadunidense altamente especializado en temas de seguridad nacional y en la prevención de la proliferación y uso de armas de destrucción masiva, ha hecho una serie de recomendaciones básicas para poder sobrevivir a una hecatombe atómica:
De acuerdo con Buddemeier, es imperativo encontrar refugio en los primeros dos minutos después de la explosión de una bomba atómica, para evitar al mínimo la exposición a la radiación, además de cambiarse de ropa y limpiar cualquier rastro de polvo o partículas.
También se recomienda no llevar consigo cualquier objeto innecesario, ya que es probable que absorba radiación y resultes contaminado.
Después del estallido de un artefacto nuclear, la lluvia radiactiva es el principal enemigo a vencer.
La contaminación por radiación provoca daños irreversibles a nivel celular que pueden provocar la muerte en cuestión de minutos, dependiendo del nivel de concentración en las partículas, hasta efectos secundarios que pueden manifestarse en periodos de mediano y largo plazo.
En una gran ciudad, saber cómo actuar después de un evento como este literalmente puede salvar a cientos de miles de personas de un envenenamiento por radiación”, asegura el experto.
Buddemeier no es el primero en ofrecer una guía de supervivencia para un desastre nuclear.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencia de Estados Unidos (FEMA, por sus siglas en inglés) publicó recientemente sus propias recomendaciones para sobrevivir a explosiones nucleares, tornados, huracanes, tormentas de nieve, y otras emergencias que requieran refugios.
Según FEMA, las prioridades deben ser el agua (un galón por persona al día), la comida (provisiones para tres días de alimentos no perecederos), una radio portátil con baterías de repuesto y un botiquín de primeros auxilios.
Imagen Zacatecas – Excélsior