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¡Una michelada por favor!

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Ricardo González.

Al escribir bebo una michelada, la preparó la señora Sandra; contiene: jugo de tomate con mariscos, salsa inglesa, salsa picante, jugo de limón, sal, picante en polvo y cerveza.

Son las 10:00 de la mañana, veo el restaurante del hotel lleno de comensales, la orilla de la alberca ya cuenta con un par de mujeres tomando el sol, al interior chapotean un grupo de niños. Soy el único en la barra, charlo con la bartender sobre la receta de las piñas coladas.

Mi cuerpo necesita refrescarse, el ambiente es cálido pero el agua está peor. Observo las botellas en la barra: Jacks Daniel´s whisky elaborado a base de maíz. Absolut, Stolichnaya y Smirnoff  vodkas con jugo que  saben a verano, curiosamente creados para el crudo frío ruso. Jhonnie Walker con su roja etiqueta.

Los tequilas no pueden faltar: Don Julio con su bajo perfil, Cazadores, Herradura, Tradicional y Centenario; todos listos para dejarse convertir en un charro negro, en una margarita, en una paloma.

Algunos –dice Sandra- prefieren el ron o el Bacardí, el don Pedro o el Presidente; licores que han pasado a un segundo término en nuestra generación.

Tal vez después de la segunda bebida me apetezca salir de la alberca y camine por entre las acampadas de los turistas. Me gusta ser un silencioso observador, perderme en la multitud de vacacionistas, ser uno más.

Ver las costumbres de lugares distantes reunidos con el mismo fin. Ese mosaico de toallas multicolores. Señoras que al no querer enseñar los excesos del buen comer entran casi vestidas a nadar. Señores a los cuales la barriga no les impide usar diminutos trajes de baño de esos que usaron en sus años mozos Andrés García y Mauricio Garcés.

El desfile Primavera-Verano de trajes de baño, las temporadas de los 90´s siguen teniendo mucho auge, aunque esporádicamente se pueden ver los éxitos de los 80´s.

Ver al jefe de familia atareado con una enorme hielera, unas sillas plásticas, un six de cerveza. Algunas veces la tarea de transportar los víveres recae en la jefa, siendo el hombre de la casa el responsable de preservar frías las bebidas.

El rito de acicalarse –digo- de untar protector solar en familia es uno de los más conmovedores, eso fue lo que debió observar Darwin y no sus aves.

Escribí el artículo a sabiendas de todo lo que ha pasado en Zacatecas y en el país, pero siempre será bueno un descanso.

Ahora he finalizado mi cuarta michelada, es hora de ir a desayunar. Descansen, pero sobre todo reflexione, regresaremos a recibir cambios de gobierno, los problemas son muchos, las campañas ya quedaron atrás, necesitamos construir juntos.

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