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Pegasus podría seguir espiándonos

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Eduardo Ruiz-Healy.

La empresa israelí NSO Group, fundada en 2010, ofrece, como su principal producto, el programa espía (spyware) Pegasus que, después de instalarse subrepticiamente en un teléfono celular, permite que el espía tenga total acceso a los mensajes, correos electrónicos, fotos, videos, audios, micrófono, cámara, llamadas y contactos que contenga el dispositivo.

NSO asegura que Pegasus se vende solo a gobiernos nacionales para combatir a criminales y terroristas y no para espiar a sus propios ciudadanos. Su exportación requiere de la autorización del Ministerio de la Defensa de Israel y ninguna empresa u organización privada puede adquirirlo.

De acuerdo con una nota del 19 de junio de 2017, en The New York Times, entre 2012 y 2017 los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto gastaron 80 millones de dólares para adquirir Pegasus para tres agencias de seguridad, la PGR entre ellas.

En 2012, según un artículo del 17 de febrero de 2014, en el diario israelí Haaretz, el gobierno del expanista gastó 20 millones de dólares en el spyware.

En 2014, 32 millones de dólares fueron para Grupo Tech Bull, una empresa sin capital y experiencia, propiedad de Balam Seguridad Privada, entre cuyos socios está Rodrigo Ruiz de Teresa, sobrino de Guillermo Ruiz de Teresa, alto funcionario en los gobiernos de Salinas, Zedillo y Peña Nieto.

El 29 de octubre de ese año la PGR, representada por el entonces director en Jefe de la Agencia de Investigación Criminal, el hoy prófugo Tomás Zerón de Lucio, suscribió un contrato por ese monto para adquirir Pegasus de la empresa representada por un tal Luis Armando Pérez Herrero. La transacción se detalla en www.proceso.com.mx/nacional/2017/7/28/la-pgr-compro-prestanombres-el-malware-espia-pegasus-188552.html

A pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha asegurado que su gobierno no espía a los ciudadanos, hasta ahora ni él ni sus colaboradores han podido desmentir de manera convincente una nota que apareció el 6 de agosto de 2020, en el diario español El País, en el que se afirmaba que “a mediados del año pasado, ciudadanos mexicanos fueron infectados con el Pegasus (…) sufrieron una brecha de seguridad en WhatsApp, aprovechada por el programa espía”.

En México, Pegasus ha sido motivo de escándalo desde que en 2017 se hiciera pública una investigación realizada por The Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, que descubrió que el gobierno de Calderón usó Pegasus para espiar a de decenas de abogados, periodistas, defensores de derechos humanos, políticos de oposición y defensores de la lucha contra la corrupción.

El escándalo seguramente será mayor después de que ayer se diera a conocer que, por lo menos, 25 periodistas mexicanos fueron espiados entre 2016 y 2017, de acuerdo con una investigación realizada por el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional bajo los auspicios de Pegasus Project, una organización global de más de 80 periodistas de 17 medios de comunicación en 10 países.

Ha transcurrido casi un año desde que AMLO prometiera que el asunto de Pegasus se investigaría. Hasta ahora, para variar, nada parece haberse hecho y la FGR no informa nada al respecto.

La impunidad se mantiene en la era de la 4T y Pegasus muy bien podría seguir espiándonos.

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