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26 de octubre

26 de octubre

Otra estrategia contra el Narcotráfico

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Eduardo Ruiz-Healy.

El 28 de marzo de 2011, en el sitio www.cipamericas.org, se publicó un artículo de Laura Carlsen, directora del Programa de las Américas del Center for International Policy, titulado Why Mexico’s War on Drugs is Unwinnable (Porque No Puede Ganarse la Guerra de México contra las  Drogas). En una parte de su análisis escribió que “El problema es que la guerra no carece de fondos, el problema es que no puede ganarse. Mientras existan los lucrativos mercados, los cárteles encontrarán las maneras de servirlos. Eliminar a narcotraficantes, aún a los más poderosos de ellos, solamente diversifica y redistribuye el negocio. Los cárteles tienen años de experiencia en la construcción de estructuras flexibles, con nuevos jefes o bandas rivales substituyendo a los que son desplazados o debilitados. En los niveles más bajos, se proveen de una fuente inagotable de jóvenes con pocas expectativas en la vida, quienes han adoptado el lema ‘Mejor morir joven y rico que viejo y pobre’.”

Carlsen pidió que se rediseñara la guerra contra las drogas y enfatizaba que eso no era a rendirse ante los delincuentes.

Y propuso una estrategia alternativa que incluyera los siguientes elementos clave: “1. Seguir al dinero. En vez de balaceras en las calles se podría hacer más en México y EEUU para atacar las estructuras financieras de las organizaciones criminales. Si en serio queremos debilitar al crimen organizado, ya es tiempo de atacar con seriedad los flujos financieros ilícitos, aun cuando se afecten intereses poderosos; 2. Incrementar los fondos para la prevención y tratamiento de la drogadicción. Enfrentar el uso ilegal de las drogas como un tema de salud es una estrategia ganadora. La educación les enseña a los jóvenes los costos de la adicción y el abuso, y el  tratamiento y programas de reducción de daños pueden mejorar vidas y reducir los costos para la sociedad, además de reducir la demanda por las substancias ilícitas; 3. Acabar con la prohibición, empezando por la mariguana. Sin los miles de millones de dólares que proporciona la mariguana, los cárteles de la droga tienen menos recursos para reclutar jóvenes y comprar armas y políticos corruptos; 4. Darles a las comunidades un papel diferente al de ‘víctimas’. En vista de que fondos públicos mexicanos y la ayuda de EEUU ha sido dirigidas hacia la guerra contra las drogas, los programas sociales en México han sido severamente reducidos. Esto es un grave retroceso. Las comunidades fuertes, aquellas con empleos, amplias oportunidades educativas y cobertura de necesidades y servicios básicos, pueden resistir mejor la infiltración del crimen organizado.”

Ha transcurrido poco más de una década desde que la analista política sugiriera una nueva estrategia para combatir al narcotráfico. Entonces la ignoraron las autoridades mexicanas que durante los gobiernos de Calderón y Peña Nieto decidieron intensificar los balazos para tratar de frenar a los cárteles. Ambos fracasaron.

La actual política de abrazos en vez de balazos tampoco ha sido exitosa y si bien el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha dedicado recursos a diversos programas sociales, estos nunca serán suficientes.

Urge una nueva estrategia contra el narco que incluya los cuatro puntos sugeridos por Carlsen.

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