|  

Edición
Impresa

22 de septiembre

22 de septiembre

Muchas empresas presumen de combatir el cambio climático pero hacen poco

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Eduardo Ruiz-Healy.

El cambio climático es un hecho y sus consecuencias pueden llegar a ser catastróficas e irreversibles si gobiernos, empresas y particulares nos quedamos cruzados de brazos. Cada uno debe hacer lo más que pueda para detener el calentamiento global que ya se manifiesta de muchas maneras, entre ellas: incendios forestales y sequías en algunas zonas; lluvias torrenciales e inundaciones; derretimiento del hielo en polos y glaciares; nivel del mar en ascenso; huracanes cada vez más frecuentes y devastadores; desertificación; extinción de especies animales y vegetales; mayor riesgo de que enfermedades propias de otras especies infecten a la nuestra, como ocurrió con el coronavirus SARS-CoV-2, que supuestamente migró de los murciélagos a los humanos.

Pese a lo anterior, la humanidad parece no estar muy preocupada. La mayoría de los gobiernos manifiestan su preocupación, pero son pocos los que hacen algo para que en 2030 se logre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 40% con respecto a las de 1990, como se comprometieron a hacerlo 195 naciones que en 2016 suscribieron el Acuerdo de París.

También son pocas las empresas que trabajan para que se logre ese 40%, tal y como se desprende del análisis realizado por InfluenceMap, una organización de expertos sin fines de lucro, con sede en Londres, que estudia las acciones de cabildeo climático corporativo; desde 2015 su “análisis proporciona claridad y, por primera vez, una medición detallada de cómo las empresas influyen en las políticas necesarias para combatir el cambio climático”.

En su CA100+ Company Rankings, InfluenceMap califica a poco más de 100 corporaciones de acuerdo con “el grado en que la organización influye en la política y la legislación climáticas y su relación con entidades influyentes como las asociaciones comerciales o industriales”. La calificación que se le asigna a cada empresa es “una medida completa de su compromiso con la política climática y tiene en cuenta tanto su actividad como la de sus propios grupos industriales en una escala de la A+ a la F (A+ = apoyo, F = oposición)”.

En el ranking CA100+, ninguna corporación obtiene una puntuación mayor a B+ y la única que la logra es la española Iberdrola, porque para InfluenceMap “parece apoyar acciones ambiciosas en torno al cambio climático y desde 2015 se ha comprometido positivamente con la regulación relacionada con el clima, tanto en la Unión Europea (UE) como a nivel mundial. En particular, la compañía ha cabildeado activamente para lograr mayores logros en una variedad de políticas climáticas a nivel de la UE que cubren los sectores de energía, transporte e industrial”.

Muchas empresas no hacen gran cosa pese a que en sus campañas de relaciones públicas y publicitarias aseguren estar trabajando activamente contra el cambio climático. Sorprende que entre ellas están muchas que ofrecen productos y servicios que los consumidores les compramos con frecuencia. Tal vez es hora de que dejemos de ser sus clientes y así las castiguemos por no querer ayudar a resolver el problema que en gran medida han contribuido a generar.

La lista de estas corporaciones puede verse en https://influencemap.org/filter/List-of-Companies-and-Influencers#4

Don`t copy text!