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28 de enero

28 de enero

La instrospección personal

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Gerardo Luna Tumoine.

Lamentablemente muchas de las cosas que sofocan nuestro gozo y felicidad las creamos nosotros mismos. A menudo provienen de las tendencias negativas de la mente o de nuestra incapacidad para apreciar y utilizar los recursos que existen dentro de nosotros. No podemos controlar el sufrimiento de un desastre natural, pero sí podemos controlar el sufrimiento de nuestros desastres diarios.

Creamos la mayor parte de nuestro sufrimiento, por lo que es lógico que también tengamos la capacidad de crear más alegría. Simplemente depende de las actitudes, las perspectivas y las reacciones que llevamos a las situaciones y nuestras relaciones con otras personas. En lo que respecta a la felicidad personal, podemos hacer muchas cosas como individuos.

El desarrollo material y la comodidad física por sí solos no alivian la infelicidad, pero si ser o estár relajado y se tiene paz mental, lo que suceda a tu alrededor no te molestará. No es la sofisticación de los dispositivos que poseemos lo que nos brinda tranquilidad, es amor y compasión.

Los valores materialistas no pueden darnos tranquilidad, por eso necesitamos enfocarnos en nuestros valores internos, nuestra verdadera humanidad. Solo así podemos encontrar paz mental y más paz en nuestro mundo. Muchos de los problemas que enfrentamos, como los traumas, complejos, ira, envidia, y la violencia, son creación nuestra.

La fuente suprema de felicidad está dentro de nosotros. Ni dinero, ni poder, ni estatus. Algunas personas que tienen mucho dinero, no son muy infelices. El poder y el dinero no logran traer la paz interior. El logro externo no traerá verdadera alegría interior, se debe mirar adentro, en la mente.

Siento que hay una gran contradicción de los seres humanos y nadie quiere tener problemas o sufrimiento, pero hay muchos problemas y mucho sufrimiento, la mayoría de nuestra propia creación. ¿Por qué? Falta algo. Todos tenemos la responsabilidad de desarrollar un mundo más feliz. En última instancia, necesitamos tener una mayor preocupación por el bienestar de los demás. En otras palabras, bondad o compasión, que ahora falta, insisto debemos prestar más atención a nuestros valores internos, la introspección personal.

Tenemos que reconocer que vivimos en un mundo que es interdependiente. Lo que afecta a los demás también nos afecta a nosotros. El afecto, el sentido de comunidad y el sentido de preocupación por los demás no son una especie de lujo. Se trata de la supervivencia de la humanidad. La fuente última de felicidad está dentro de nosotros; la mente tranquila que nos relaja, mejora nuestra salud y hace que las familias y las comunidades sean más felices.

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