

Julieta del Río.
La empresa de ciberseguridad Check Point Software Technologies advirtió sobre el crecimiento de tiendas falsas, plataformas fraudulentas y sitios diseñados para robar datos personales y bancarios.
Julieta del Río
El Mundial 2026 debe ser una fiesta global, pero también podría convertirse en el escenario perfecto para los fraudes digitales.
Aunque el torneo todavía no comienza, las alertas sobre riesgos cibernéticos ya están encendidas. La emoción por conseguir boletos, productos oficiales o incluso apuestas “seguras” ha abierto la puerta para que grupos de ciberdelincuentes comiencen a operar aprovechándose de la ansiedad de millones de aficionados.
La empresa de ciberseguridad Check Point Software Technologies advirtió sobre el crecimiento de tiendas falsas, plataformas fraudulentas y sitios diseñados para robar datos personales y bancarios relacionados con el Mundial 2026.
El dato no es menor. Durante los últimos meses aumentó de forma importante el registro de dominios con palabras clave como “FIFA” o “Copa Mundial”, una señal clara de que la delincuencia digital ya se está preparando para capitalizar la fiebre futbolera.
A esto se suma la advertencia de ESET, que detectó páginas falsas que imitaban sitios oficiales de la FIFA con el objetivo de robar dinero e información sensible. Algunas utilizaban dominios como “fifa26.shop” o “26-fifa.com”, recurriendo a una técnica conocida como typosquatting: copiar páginas oficiales mediante cambios mínimos, casi imperceptibles para el usuario promedio.
Basta cambiar una letra, agregar un guión o utilizar extensiones como .shop o .store para construir una fachada aparentemente legítima.
Pero el problema no es solamente tecnológico. También es emocional.
Los ciberdelincuentes entendieron que la ansiedad vende. Y también engaña.
Detrás de promociones espectaculares o descuentos “exclusivos” puede esconderse un robo de identidad, una estafa bancaria o la filtración de datos personales que después terminan en mercados clandestinos.
Y México representa hoy un escenario vulnerable para este tipo de delitos.
Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía revelan que más de 100 millones de mexicanos utilizan internet, principalmente desde teléfonos celulares. El crecimiento de la conectividad ha transformado la vida cotidiana, pero también ha incrementado los riesgos de fraudes y robo de datos personales.
Ahí aparece la gran contradicción de nuestra época: mientras más conectados estamos, también somos más vulnerables.
Porque el verdadero desafío no es únicamente la existencia de ciberdelincuentes, sino que millones de personas siguen navegando sin herramientas básicas de seguridad digital. Muchos usuarios todavía desconocen cómo identificar una página falsa, detectar un enlace sospechoso o reconocer un intento de phishing.
El Mundial 2026 será histórico para México por muchas razones. Pero también podría convertirse en uno de los eventos más explotados por el crimen digital si no existe una campaña seria de educación tecnológica y prevención.
Verificar direcciones web, evitar enlaces sospechosos, desconfiar de promociones demasiado buenas para ser verdad y activar métodos de autenticación son acciones simples, pero hoy más que nunca, fundamentales.
@julietdelrio