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Cultivando la compasión para lograr el cambio

Cultivando la compasión para lograr el cambio

Gerardo Luna Tumoine

   |  12 noviembre, 2019

Cultivando la compasión para lograr el cambio

Cuando nacemos y somos jóvenes, disfrutamos del afecto de nuestra madre y de nuestros amigos. Sonreímos y somos juguetones; sin embargo, nuestro sistema educativo actual no ayuda para nutrir estas cualidades y mostrarnos cómo desarrollar el afecto, que es la clave para que una familia sea feliz.

La naturaleza humana básica incluye un afecto natural, y cuando tenemos una mente más compasiva, todo es positivo. Si empleamos nuestra inteligencia humana con emociones y pensamientos de afecto, se crea una atmósfera feliz y se fomenta una comunidad feliz. Siempre insistiré en promover los valores humanos básicos para aclarar las emociones.

Hoy en día, muchos seres humanos sufren a causa de la violencia en todos los órdenes o de la gran brecha entre ricos y pobres. Sin embargo, como seres humanos somos todos iguales. Todos tenemos los mismos derechos, podemos ayudar si más personas toman conciencia de ordenar las emociones y pensamientos.

A pesar de las diferencias en las posturas filosóficas, todas las religiones transmiten un mensaje de amor, tolerancia, satisfacción y autodisciplina. Por ejemplo India, donde las tradiciones religiosas indígenas surgieron antes de la llegada del cristianismo, el islam y del judaismo, es un ejemplo vivo de armonía y respeto entre las religiones. Esto tiene sus raíces en las tradiciones ancestrales de India de la no violencia “ahimsa”, apoyada por la compasión “karuna”.

Lo que destruye nuestra paz mental, no es lo que entra si no  lo que sale de la mente y son las emociones negativas como la ira y los celos, y estos pueden ser contrarrestados hasta cierto punto por el cultivo de emociones positivas. La comprensión de cómo mantener la paz mental es la clave para la orientación de la educación moderna hacia objetivos mentales, ya que hay una tendencia a buscar la satisfacción en los bienes materiales más que en los valores humanos como la compasión. La educación debe estar orientada a cultivar y saber cómo abordar las emociones destructivas, esto conduciría a una paz mental más generalizada.

Cultivar el amor, la compasión y el afecto aporta serenidad individual y crea una atmósfera más pacífica en la comunidad. Es más, la compasión nos proporciona determinación y fuerza interior. La alegría y la felicidad son eventos mentales y, de acuerdo con nuestra experiencia cotidiana, la satisfacción mental es superior al placer físico. Necesitamos desarrollo material, pero es un error depender solo de cosas materiales para encontrar la felicidad,  necesitamos cultivar el afecto y la alegría.

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