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Buen bono y Punto Final

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Pablo Torres Corpus
Pablo Torres Corpus.

La semana pasada en varias dependencias trabajadores se manifestaron contra “el bono de fin de quinquenio”.

Y no sería para menos, quienes convocaron a la manifestación decían a los trabajadores que, la actual administración iba a gastar 500 millones de pesos entre los amigos del gobernador, como premio de despedida.

Quienes organizaron las manifestaciones lo hicieron desde una profunda ignorancia o desde un amplio dolo, regando una mentira o peor, mintiéndole deliberadamente a los trabajadores y en busca de raja política.

En primera, el mal llamado bono, no es otra cosa que la liquidación, que por ley le corresponde, a toda persona que labora o haya laborado en el Gobierno del Estado.

No es de 500 millones sino de 50 y alcanza apenas a cubrir lo que por ley le toca a los que se van.

No es discrecional o algo que a contentillo del gobernante en turno se entregue a los cuates; el “bono”, es una partida debidamente presupuestada por el ejecutivo estatal y aprobada por la Cámara de Diputados.

Quienes convocaron a la inconformidad saben o deberían saber que cada persona que establece una relación laboral con el gobierno estatal, crea derechos, y uno elemental es el finiquito por el fin de la relación laboral y se calcula a partir de los años que duró dicha relación y los proporcionales de aguinaldo y demás prestaciones.

Quien exigía el bono debería saber que es requisito indispensable terminar la relación laboral para merecerlo, y que el monto no dependía de la voluntad del jefe inmediato, sino que es resultado de la suma de elementos legalmente reconocidos.

Cada que una persona concluye su encargo en el gobierno estatal es “liquidado” conforme ley, en esta ocasión la diferencia es que, en lugar de uno, se podrían ir hasta 480 trabajadores de un solo golpe.

Por eso la importancia de presupuestar la liquidación de todos y cada uno, de no hacerlo se repetiría una historia común en Zacatecas, que el gobierno que se va deja embargado al gobierno que llega con las liquidaciones de los trabajadores que habrán de irse.

Punto Final

Con torpe dolo, los convocantes a la queja quisieron amarrar navajas entre el gobernador en funciones y el electo. Su ambición no les permite ver que se trata de una cortesía política de alto nivel.

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