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¡Alea Iacta Est!

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Hoy en la Opinión de Jaime Santoyo Castro.

“La suerte está echada”. Esta expresión se atribuye a Julio César, y se dice que la mencionó cuando cruzó el río Rubicón en el norte de Italia en la campaña de las Galias. El río tenía especial importancia en el derecho romano porque a ningún general le estaba permitido cruzarlo con su ejército en armas. Marcaba el límite del poder del gobernador de las Galias y este no podía adentrarse en Italia con sus tropas.

La noche del 11 al 12 de enero de 49 A. C., Julio César se detuvo un instante ante el Rubicón atormentado por las dudas: cruzarlo significaba cometer una ilegalidad, convertirse en criminal, enemigo de la República e iniciar la guerra civil y no obstante ello decidió cruzarlo personalmente para darle ejemplo de valor a sus tropas y una vez del otro lado, entendiendo los efectos de su acción, que no tendría vuelta atrás, expresó esa oración que se quedó para la posteridad.

Esta frase se ha puesto de moda en el arranque de las campañas políticas. 10 partidos políticos nacionales se disputan las 500 diputaciones federales por el control de una de las Cámaras del Congreso de la Unión, y un sinnúmero de partidos locales, además de los nacionales, se disputan 21 mil 383 cargos, entre los que se encuentan las 15 Gubernaturas. Los candidatos y partidos políticos están a toda candela en la contienda por tales posiciones de poder.

Cada uno con sus estrategias y propuestas, desplegando equipos de avanzada, de comunicación, sus redes de vínculos, de vigilancia, de seguridad, de control, de oradores, de ideólogos, para defender y atacar en las redes y en los medios; cualquier falla, error, ocurrencia o imprecisión del contrincante o de su equipo, se convierte en tema de campaña y hacia ahí se orientan los discursos, los lemas y las propuestas, olvidando lo más importante, que son las causas sociales, las urgencias locales y nacionales. Se atiende a lo del momento y no a lo esencial, pero así es. Ya están cruzando el río. No hay vuelta atrás. ¡La suerte está echada!

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