

La puerta había sido abierta por el Papa Francisco en la Nochebuena, el 24 de diciembre de 2024. | Foto: Cortesía.
La puerta había sido abierta por el Papa Francisco en la Nochebuena, el 24 de diciembre de 2024.
CIUDAD DEL VATICANO. – El Papa León XIV encabezó este martes la ceremonia de cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, acto con el que concluyó oficialmente el Año Santo ordinario, un periodo especial que convocó a millones de fieles católicos a la conversión, la reconciliación y la esperanza.
El Pontífice avanzó en procesión hacia la Puerta Santa mientras se entonaba la antífona O clavis David. Al llegar al umbral, se arrodilló y permaneció varios minutos en oración silenciosa, para después levantarse y, a las 9:41 horas (tiempo local), cerrar personalmente los imponentes batientes de bronce, gesto que marcó simbólicamente el final del Jubileo.
Previo al cierre, León XIV dirigió un mensaje a los fieles en el que destacó el significado espiritual del Año Santo y su impacto en la vida de la Iglesia.
“Con espíritu agradecido cerramos esta Puerta Santa, cruzada por una multitud de creyentes, con la certeza de que el Buen Pastor mantiene siempre abierto su corazón para acogernos cuando nos sentimos cansados y agobiados”, expresó.
El Papa subrayó que, aunque el Jubileo ha concluido en el calendario, la misericordia divina no se cierra, y continúa disponible para todos los creyentes.
Antes de cerrar los portones, el Santo Padre recitó en latín la fórmula establecida por el rito jubilar, una práctica vigente desde 1975 y simplificada durante el Jubileo del año 2000 por San Juan Pablo II.
Siguiendo esta tradición, la ceremonia pública no incluyó la construcción inmediata del muro de ladrillos que sella la Puerta Santa, limitándose únicamente al cierre de las hojas de bronce.
La obra de mampostería se realizará posteriormente, de manera privada, aproximadamente diez días después, bajo la supervisión de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

El cierre definitivo estará a cargo de los sampietrini, personal especializado de la Fábrica de San Pietro, conformado por artesanos, carpinteros y técnicos responsables del mantenimiento de la Basílica Vaticana.
Durante este rito sin acceso a medios de comunicación, se colocará en el muro una cápsula metálica que contendrá el acta oficial de clausura del Año Santo, monedas acuñadas durante el Jubileo y las llaves de la Puerta Santa, como testimonio material y simbólico de este periodo de gracia.
En la oración de acción de gracias, León XIV proclamó:
“Se cierra esta Puerta Santa, pero no se cierra la puerta de tu clemencia”.
La plegaria concluyó con una súplica para que los dones de la gracia permanezcan abiertos, de modo que los fieles puedan, al final de su peregrinar terrenal, alcanzar los frutos de la vida eterna.
El Jubileo de la Esperanza fue instituido el 24 de diciembre de 2024 por el Papa Francisco; sin embargo, tras su fallecimiento en abril, correspondió a su sucesor, León XIV, concluirlo, un hecho poco común que no ocurría desde el año 1700.
El último Jubileo ordinario se celebró en el año 2000, aunque la Iglesia también ha convocado jubileos extraordinarios, como el de la Misericordia en 2015, y el que se prevé para 2033, en conmemoración de los dos mil años de la muerte y resurrección de Jesucristo.
El Jubileo de la Esperanza 2025 ha llegado a su fin. Comenzó en la Nochebuena de 2024, cuando el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, y concluyó en la Solemnidad de la Epifanía con el Papa León XIV. Fue el 27º Jubileo Ordinario y la segunda vez en la… pic.twitter.com/XJWkJAEBkG
— ACI Prensa (@aciprensa) January 6, 2026
Tras el cierre de la Puerta Santa, el Papa León XIV presidió la Santa Misa de la Epifanía del Señor al interior de la Basílica de San Pedro, con lo que concluyó la jornada litúrgica y el histórico Año Santo ordinario.