Contamos de Francisco Goitia un gran artista venido de Fresnillo

Así mismo, Goitia es famoso por sus cuadros en los que da testimonio de la violencia en los tiempos de la Revolución


Goitia nació en el rancho de Patillos, perteneciente a la Hacienda de Bañón, Fresnillo. | Foto: Cortesía.

ZACATECAS.- Nuestra tierra de plata y cantera está llena de grandes artistas, uno de los más importantes es Francisco Goitia García, un pintor nacido en Fresnillo, él nació en el lejano 4 de octubre de 1882 y nos dejó el 26 de marzo de 1960.

Este es un artista muy particular y fuera de serie para su época, el cual hizo escuela con su estilo imaginativo y que sin duda inspiro a artistas posteriores como a Rafael Coronel y a Susana Salinas.

Goitia es un artista que sobresalió en el  panorama cultural mexicano ya que se mantuvo al margen de las modas y los motivos que imperaban en el panorama de la pintura. Aunque perteneció a la llamada Escuela Mexicana de Pintura y Escultura, donde sobresalían autores como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros, Goitia no participó en el movimiento muralista iniciado del 1922.

Sin embargo si se le percibía esa vena afianzada en plasmar la realidad social, haciendo paisajes del campo y las carencias sociales, pintando la marginación, el hambre y la pobreza. Con una técnica que evoca al expresionismo de Munch o a los cuadros oscuros de Goya.

Creador de algunas de las obras más características del arte mexicano, como “Tata Jesucristo” y “Los Ahorcados” aunque el motivo de muertos ahorcado es uno de los más frecuentes en sus pintutras, rememorando la época violenta de la revolución Mexicana.

Su vida

Goitia nació en el rancho de Patillos, perteneciente a la Hacienda de Bañón, Fresnillo.  Fue el tercer Francisco de la familia, su abuelo y su padre de nombre Francisco Bollaín y Goitia, de origen vasco, que fue administrador de haciendas, su madre Andrea Altamira, murió al momento en que nació Francisco.

Por lo que no tuvo un solo recuerdo de ella, de la que guardó una viva imagen fue la mujer que lo amamantó, al igual que de la que se encargó de su crianza. Eduarda Velázquez, mujer que siempre estaría en su imaginación.

Al crecer y encaminar su vida, Goitia llegó a la capital del país e ingresó a la Academia de San Carlos, en el año de 1898 donde tuvo como maestros a José María Velasco, Julio Ruelas, Germán Gedovius y Saturnino Herrán, permaneció en la Academia Fabrés en 1903 uniéndose al grupo de reaccionarios del maestro español y de la Academia.

Fue gran amigo de Rufino Tamayo, pero también tuvo relación con los pintores grandes de su época, conformando con ellos el gran movimiento del arte contemporáneo mexicano.

Poco tiempo después con ayuda económica de su padre viaja a España y se va a Barcelona en 1904, ahí asiste no sólo a talleres, sino que además recorre los museos barceloneses.

De vuelta en México, vivió un tiempo en Zacatecas, en esta estancia en su tierra natal es de donde vienen  una serie de pasajes: Paisaje de Santa Mónica, La huerta del Convento de Guadalupe, Zacatecas, etc., posteriormente trabaja de 1918 a 1925, con el antropólogo Manuel Gamio como dibujante de objetos y sitios arqueológicos.

Gracias a esta relación es que quedó influenciado y empezó a pintar indígenas, logrando realizaciones magistrales, de gran vitalidad y realismo, como su obra más trascendente, una de las obras maestras del siglo XX:

“Goitia, un Dios para sí mismo”

Uno de sus cuadros más representativos de esta época es el de Tata Jesucristo, con lo que obtiene el Primer Premio en la Bienal Interamericana de Pintura y Grabado.

Así mismo, Goitia es famoso por sus cuadros en los que da testimonio de la violencia en los tiempos de la Revolución ya que presenció varias batallas, como la de Zacatecas de 1914. Los temas de su pintura de estos años muestran el horror y fascinación que le produjo este evento armado.

Para realizar su serie de cuadros sobre ahorcados, Goitia colgaba de un árbol cadáveres auténticos y observaba su descomposición para después plasmar el dramatismo de su violenta muerte.

Este artista coló muy profundo en la cultura que para el año de 1989 se filmó la película “Goitia, un dios para sí mismo” de Diego López Rivera. En la película  Goitia le pide a Dios que le permitiera  pintar un último cuadro, y esto es lo que lleva a hacer un recuento de su vida: el reencuentro con su país y su pueblo.

Sin duda este es un gran exponen del estado que vale la pena revisar y para cualquiera que guste conocer su vida a partir de la película “Goitia, un dios para sí mismo”, ésta se encuentra disponible en YouTube, de manera gratuita.