El fresnillense, cuando abunda en las raíces de su tierra, integra en sus animadas conversaciones los nombres de quienes fueron los artífices directos o indirectos del origen del pueblo. Se le escucha lo relativo a la existencia de los perpetuos manantiales en el centro citadino, evidentemente de la minería, enseguida el comercio y desde luego … Leer más
El fresnillense, cuando abunda en las raíces de su tierra, integra en sus animadas conversaciones los nombres de quienes fueron los artífices directos o indirectos del origen del pueblo.
Se le escucha lo relativo a la existencia de los perpetuos manantiales en el centro citadino, evidentemente de la minería, enseguida el comercio y desde luego la agricultura y ganadería.
En un apartado especial se refiere a los nativos y residentes de la comunidad. Particularmente habla de los habitantes en general y de los ciudadanos ejemplares.
De ellos destaca que han sido en los más de 450 años de existencia de este territorio los firmes, sólidos e indestructibles cimientos en los cuales la imbatible comunidad, con sus propios recursos y esfuerzos mantiene viva a la población. Si no fuera por sus habitantes Fresnillo ya no existiría. Así de simple.
Los fresnillenses para recordar a los ciudadanos ejemplares, que de alguna manera o de otra han contribuido a sostener los pilares estructurales de su propia sobrevivencia, han erigido monumentos y esculturas que nos hablan de épocas pasadas o presentes sin perder en lo absoluto su real significado. Son testimonios vivos del quehacer del hombre en la tierra que les vio nacer. Otros más, que sin ser nativos, sí influyeron con sus actitudes y aportaciones para propiciar los anhelados cambios.
Y, cuando se trata de monumentos y esculturas en esta ciudad, se habla de su propia historia.
De las esculturas talladas en piedra cantera que aún existen, aunque en deplorables condiciones, son las de los once apóstoles en la Torre de la Purificación.
Otra de ellas, de origen impreciso, se le conoce como Columna de los Ángeles. Las dispersas referencias nos conducen al cementerio que existía frente al Templo de la Purificación. Es la base de una Cruz atrial que en los llamados camposantos se erigía. Se le puede admirar en el atrio del templo de Santa Ana.
El Obelisco, en el centro del jardín del mismo nombre, data de 1833. Fue parte de la conmemoración de un aniversario más de la gesta de independencia.
El 15 de septiembre de 1910, con motivo del primer centenario de la independencia, nació en este mineral el Monumento a Hidalgo. Una columna y en la cima el busto del cura independista. Espacio que se transforma en 1945 en Hemiciclo a Hidalgo con una escultura de bronce en la parte alta del centro.
En la fachada poniente del mercado Juárez se destaca la talla de cantera con la figura del Dios Mercurio, el patrono de los comerciantes, obra atribuible a Dámaso Muñetón. La simbología masónica del centro de abasto se destruyó por acciones premeditadas.
En los cincuentas se construye el jardín oriente colocándose el busto de González Echeverría.
En los sesentas nació el Monumento a la Bandera de Higinio del Real, su estructura es labrada en cantera. Surgió en la misma década el Monumento a La Madre de Peralta.
El Monumento al Minero de Peralta en La Lagunilla, es de las obras más simbólicas del mineral Y su historia. En la calzada Proaño hay otra escultura al Minero.
Después en los 70 la Escultura de Juárez en la García Salinas Oriente.
Enseguida una mascarilla de Juárez que se localiza en la fachada oriente de la Hacienda Proaño, obra de Héctor Barboza.
En los ochentas los bustos de González Echeverría y Ana Ma. Rojas de Pámanes en el vestíbulo del Ágora. Sobresale el conjunto escultórico de Ponce y Goitia, en el inicio del boulevard Hombres Ilustres. En los noventa aparecen las esculturas de Tomás Méndez y Beto Díaz.
En la colonia Electricistas se encuentra un busto de Beethoven. En la colonia 18 de Julio (Indeco) se encuentra un busto a Juárez, otro más en la colonia B. Juárez. En la colonia V. Carranza un busto del constitucionalista.
En el Atrio del Santuario a la Virgen de Guadalupe por la calle Plateros varias esculturas, una de ellas de Juan Diego, y un conjunto escultórico de la Aparición de la Virgen en el cerro del Tepeyac. En la fachada del Templo del Sagrado Corazón destacan varias esculturas que en parte son de la autoría de Peralta Rojero.
En la plaza cívica de la Presidencia se encuentra otra escultura. Corresponde al maestro Goitia sentado. En otro orden anotamos la del Santo Niño de Plateros, al frente de una empresa chilera por el paseo del Mineral.
Algunos autores de las esculturas en Fresnillo: Peraza, Ponzanelli, Guerrero, Carlos Espino, Daniel Peralta, Higinio del Real, Dámaso Muñetón, Ciriaco Iturribarría, etc.
Por lo representativo agregaríamos al tema los murales pictóricos, en su mayoría relativos a la historia de Fresnillo, patrimonio histórico y personajes. Por cierto hay temas bíblicos, el más reciente en el templo de San Juanito.
Imagen Zacatecas – Redacción