

Foto: Cortesía.
ZACATECAS.- La violencia y la percepción constante de inseguridad han generado un deterioro en la salud mental de la población zacatecana, advirtió el psicólogo clínico Marco Antonio Noriega Graciano, quien impartió un taller de primeros auxilios psicológicos en la clínica Mara’akame con el propósito de brindar herramientas para atender a personas que enfrentan crisis emocionales. … Leer más
ZACATECAS.- La violencia y la percepción constante de inseguridad han generado un deterioro en la salud mental de la población zacatecana, advirtió el psicólogo clínico Marco Antonio Noriega Graciano, quien impartió un taller de primeros auxilios psicológicos en la clínica Mara’akame con el propósito de brindar herramientas para atender a personas que enfrentan crisis emocionales.
El especialista explicó que el miedo y la incertidumbre se han convertido en parte de la vida cotidiana, lo que provoca que muchas personas experimenten ansiedad, estrés y reacciones impulsivas tras presenciar o vivir hechos relacionados con la violencia.
“Desde Zacatecas, creo que todos estamos en crisis”, afirmó Noriega Graciano al señalar que la población no debe normalizar este contexto. En cambio, sostuvo que la salud mental debe atenderse como una prioridad, ya que representa un elemento fundamental para enfrentar las condiciones que prevalecen en la entidad.

Asimismo, destacó que contar con personas capacitadas para brindar primeros auxilios psicológicos puede marcar una diferencia importante durante los primeros momentos de una crisis emocional, pues una intervención adecuada contribuye a estabilizar a quienes atraviesan episodios de alta vulnerabilidad.
El especialista también advirtió que la exposición prolongada al estrés puede derivar en conductas de riesgo, entre ellas la autolesión, el consumo de sustancias e incluso la ideación suicida cuando no existe atención oportuna.

Durante el taller, Noriega Graciano exhortó a los participantes a realizar un ejercicio de autoevaluación y observación de su entorno familiar para identificar cambios de conducta o señales de alerta que puedan indicar un problema de salud mental.
En ese sentido, subrayó que el objetivo no consiste en emitir juicios, sino en detectar oportunamente las necesidades de apoyo y canalizar a las personas hacia servicios médicos y psicológicos especializados, donde puedan recibir atención profesional de manera segura.
Finalmente, reconoció que persisten prejuicios sobre la atención psicológica; sin embargo, consideró que en los últimos años han surgido avances importantes en materia de prevención. Como ejemplo, mencionó la aplicación de la Norma Oficial Mexicana NOM-035, orientada a prevenir riesgos psicosociales en los centros de trabajo, así como diversas estrategias de sensibilización impulsadas desde el ámbito educativo para fortalecer el cuidado de la salud mental.