

Obispo Sigifredo Noriega Barceló. |Foto: Cortesía.
El obispo Sigifredo Noriega Barceló exhortó a los fieles a ir al fondo del pecado, escuchar la voz de Dios en el corazón y practicar un perdón que sane a la persona y a la comunidad.
ZACATECAS.- En la Catedral Basílica de Zacatecas, el obispo Sigifredo Noriega Barceló centró su homilía dominical en el significado profundo de las lecturas del día.
A partir de la imagen de Jesús como el “Cordero de Dios” y del pasaje de las bodas de Caná, invitó a los fieles a renovar su vida espiritual desde la raíz.
Noriega explicó que Juan Bautista reconoce a Jesús no solo como Salvador, sino como quien quita el pecado del mundo. Recordó que, en la tradición bíblica, el cordero simboliza la entrega total por amor y la liberación de la humanidad del mal. Por ello, dijo, la fe no se queda en gestos externos, sino que exige una transformación interior.
El obispo también destacó el relato de las bodas de Caná, donde Jesús transforma el agua en vino. Subrayó que ese signo revela la abundancia y la alegría que brotan cuando Cristo se hace presente en la vida diaria.
“Dios se manifiesta en lo sencillo y bendice lo humano”, afirmó, al invitar a los creyentes a celebrar la vida en comunión con Él.
Asimismo, Noriega insistió en la importancia de un perdón auténtico que vaya “a la raíz del mal y de los pecados del mundo”.
Llamó a escuchar los dictados del corazón, no como una emoción pasajera, sino como un espacio de encuentro con la voz de Dios que orienta hacia la reconciliación.
Advirtió que erradicar el mal requiere un compromiso personal y comunitario para dejar atrás rencores, heridas y actitudes que alejan del amor cristiano.
En consecuencia, exhortó a los fieles a vivir la fe con coherencia, promoviendo el perdón y la fraternidad como caminos para fortalecer la esperanza y la paz social.
Finalmente, el obispo animó a la comunidad a traducir la fe en obras concretas.
“La reconciliación empieza en cada corazón, pero se refleja en toda la sociedad”, concluyó.