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Durante la homilía dominical en la Catedral Basílica, monseñor Sigifredo Noriega Barceló exhortó a los fieles a aprovechar el periodo vacacional para fortalecer la fe, renovar los vínculos familiares y recuperar la esperanza.
ZACATECAS.- El obispo de la Diócesis de Zacatecas, monseñor Sigifredo Noriega Barceló, invitó a la comunidad católica a convertir el próximo periodo vacacional en un espacio de renovación personal, familiar y espiritual, durante la homilía celebrada este domingo en la Catedral Basílica de Zacatecas.
Ante los asistentes a la celebración eucarística, el prelado destacó que las vacaciones, tanto para estudiantes como para trabajadores, representan una oportunidad para hacer una pausa en las actividades cotidianas, recuperar energías y reflexionar sobre el rumbo de la vida.
Asimismo, señaló que el descanso no debe limitarse al aspecto físico, sino que también puede convertirse en un momento propicio para fortalecer la relación con Dios, estrechar los lazos familiares y recuperar la esperanza frente a los desafíos cotidianos.
Monseñor Noriega Barceló explicó que estos periodos permiten “iluminar la vida” y encontrar un nuevo sentido a las experiencias personales cuando se viven con apertura espiritual y disposición para crecer en la fe y en la convivencia con los demás.
Durante su reflexión, el obispo retomó la parábola del sembrador, mediante la cual Jesús explica que la semilla produce frutos de acuerdo con la disposición de la tierra que la recibe. A partir de este pasaje, afirmó que Dios es el verdadero sembrador, quien continúa creando, renovando la vida y sembrando esperanza en el corazón de las personas.
En ese sentido, exhortó a los creyentes a preparar su “tierra interior” para recibir esa semilla, cultivarla con acciones concretas y permitir que dé frutos en la vida diaria mediante el compromiso, la solidaridad y la fe.
Además, durante la celebración religiosa, pidió por la llegada de lluvias abundantes para Zacatecas, al subrayar que el agua resulta indispensable para conservar la humedad de la tierra, favorecer la germinación de los cultivos y sostener el desarrollo del campo, una actividad fundamental para numerosas familias de la entidad.
Finalmente, monseñor Sigifredo Noriega Barceló llamó a los fieles a permanecer cercanos a Dios y confiar en su acción creadora. Recordó que, así como la tierra necesita agua para producir frutos, las personas requieren de la fe para renovar su vida, afrontar las dificultades y mantener viva la esperanza, especialmente en tiempos de incertidumbre.