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Durante la misa dominical en la Catedral Basílica, Sigifredo Noriega Barceló afirmó que el cambio social comienza con la conversión de cada persona. Invitó a vivir la fe con acciones concretas y a fortalecer valores como la solidaridad, la justicia y el respeto.
ZACATECAS.- El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, llamó a los fieles a fortalecer su fe y reconocer las propias limitaciones como el primer paso para lograr una transformación personal y contribuir a una sociedad más solidaria y fraterna.
Durante la celebración eucarística dominical en la Catedral Basílica de Zacatecas, el prelado reflexionó sobre la condición humana y recordó que ninguna persona alcanza la perfección, por lo que invitó a vivir con humildad, dejar de lado la soberbia y abrir el corazón a la acción de Dios.
En su homilía, explicó que todas las personas enfrentan errores, debilidades y desafíos; sin embargo, subrayó que la fe ofrece la oportunidad de crecer espiritualmente y avanzar hacia una vida más plena mediante el compromiso diario con los valores cristianos.
Asimismo, destacó que la fe no debe limitarse a la práctica religiosa o a las palabras, sino expresarse en las acciones cotidianas, en el trato hacia los demás y en la disposición para servir a quienes más lo necesitan.
Noriega Barceló sostuvo que una sociedad integrada por personas comprometidas con el bien común puede construir mejores condiciones de vida para todos. En ese sentido, señaló que la solidaridad, el respeto, la justicia y la reconciliación representan pilares fundamentales para fortalecer la convivencia social.
El obispo añadió que los cambios que demanda la sociedad comienzan con la conversión personal, ya que cada ciudadano puede contribuir al bienestar colectivo mediante una conducta responsable, honesta y congruente con los principios del Evangelio.
Además, invitó a mantener la esperanza frente a las dificultades que enfrenta el país y recordó que Dios acompaña a quienes procuran vivir conforme a sus enseñanzas. Señaló que la confianza en la fe puede convertirse en un impulso para fortalecer los lazos familiares, promover la reconciliación y construir comunidades más unidas.
Finalmente, exhortó a los asistentes a reconocer sus propias imperfecciones y trabajar cada día por una vida más digna, guiada por los valores cristianos y orientada al servicio del prójimo.
El prelado concluyó su mensaje con un llamado a vivir la fe de manera auténtica, convencido de que la transformación personal constituye el punto de partida para generar cambios positivos en la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto.