

La mitad de niñas en México tiene exceso de grasa corporal: alerta la UNAM | Foto: Cortesía.
El problema eleva hasta 30% el riesgo cardiovascular de por vida, advierten especialistas.
MÉXICO.- Un estudio realizado por especialistas de la Facultad de Medicina de la UNAM reveló que el 50% de las niñas entre 8 y 12 años presenta exceso de grasa corporal, al registrar niveles superiores al 35%.
Este exceso de tejido adiposo incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión y colesterol alto en la edad adulta, incluso en casos donde posteriormente se alcance un peso considerado normal.
La especialista Ana Lilia Rodríguez, jefa del Departamento de Embriología y Genética, explicó que haber tenido obesidad o exceso de grasa en la niñez deja una huella duradera en la salud, al elevar en 30% el riesgo de problemas arteriales y cardiovasculares a lo largo de la vida.
El hallazgo se da en un contexto donde México ha registrado avances en el combate a la obesidad infantil. De acuerdo con el Atlas Mundial de la Obesidad, el país pasó del primer al octavo lugar a nivel global, con alrededor de 13 millones de casos en menores, resultado de medidas como el etiquetado frontal en alimentos ultraprocesados y las restricciones a la venta de comida chatarra en escuelas.
No obstante, en redes sociales persiste la preocupación ciudadana. Usuarios señalan que el problema está relacionado con el sedentarismo, el uso excesivo de dispositivos electrónicos, los horarios laborales extensos que dificultan la preparación de alimentos saludables, así como la alta disponibilidad de productos ultraprocesados de bajo costo.
Otros, en contraste, consideran que las políticas públicas han comenzado a mostrar resultados, aunque aún insuficientes en sectores específicos, como las niñas en edad escolar.
Ante este panorama, expertos subrayan la urgencia de reforzar la educación nutricional desde edades tempranas, fomentar la actividad física diaria y limitar la exposición a alimentos de alto contenido calórico, tanto en el entorno escolar como en el familiar, con el fin de revertir una tendencia que impacta la salud futura de las nuevas generaciones.