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El secretario de Seguridad de México se reunió en Washington con el jefe de la DEA para reforzar la coordinación bilateral contra el crimen organizado y el flujo ilegal de armas hacia territorio mexicano.
CIUDAD DE MÉXICO.- La estrategia de seguridad entre México y Estados Unidos dio un nuevo paso con el encuentro entre Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, y el jefe de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), con el objetivo de reforzar la cooperación contra el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas.
Durante la reunión realizada en Washington, ambos funcionarios analizaron mecanismos de coordinación e intercambio de inteligencia para enfrentar a los grupos del crimen organizado que operan en ambos lados de la frontera. El diálogo también abordó el flujo de armas provenientes de Estados Unidos hacia México, un fenómeno que autoridades mexicanas han señalado como uno de los factores que alimentan la violencia del narcotráfico.
Harfuch destacó la importancia de mantener una cooperación estrecha entre ambos países, especialmente frente a redes criminales transnacionales dedicadas al tráfico de drogas sintéticas, como el fentanilo, y al contrabando de armamento.
El encuentro ocurre en un contexto de mayor presión internacional para combatir el narcotráfico, particularmente por el impacto del fentanilo en Estados Unidos y la presencia de organizaciones criminales mexicanas que operan a escala global.
En ese escenario, México ha reforzado su estrategia de seguridad mediante operativos conjuntos, decomisos de drogas y detenciones de integrantes del crimen organizado, acciones que también dependen del intercambio de información con agencias estadounidenses.
La colaboración entre autoridades de ambos países busca debilitar las redes de producción, transporte y distribución de drogas, así como rastrear los flujos financieros que sostienen a los cárteles.
Otro punto clave del encuentro fue el combate al tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos hacia México, fenómeno que autoridades mexicanas consideran uno de los principales factores que fortalecen el poder de fuego del crimen organizado.
Datos citados por el gobierno mexicano indican que una gran proporción de las armas utilizadas por grupos criminales en México proviene del mercado estadounidense, por lo que la cooperación bilateral resulta fundamental para frenar este flujo.
En este contexto, Harfuch reiteró la disposición del gobierno mexicano para fortalecer los mecanismos de cooperación internacional en materia de seguridad, al tiempo que subrayó que el combate al crimen organizado requiere responsabilidad compartida entre ambos países.