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El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aseguró que la federación mantendrá operativos permanentes en Sinaloa ante la crisis política y de seguridad vinculada al caso de Rubén Rocha Moya.
CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno federal no retirará a las fuerzas de seguridad de Sinaloa y, por el contrario, reforzará su presencia en la entidad, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Durante una conferencia, el funcionario subrayó que la estrategia contempla despliegue territorial de corporaciones militares y policiales, así como un monitoreo constante de la situación.
Además, explicó que la federación dará seguimiento diario a los indicadores de seguridad, con el objetivo de contener la violencia y garantizar condiciones de estabilidad en el estado. En ese sentido, insistió en que Sinaloa recibirá atención prioritaria, debido al contexto actual que enfrenta.
Estas acciones responden a la coyuntura generada por las investigaciones en torno al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, señalado por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, lo que ha intensificado la presión política y mediática sobre la entidad.
En este escenario, el gabinete de seguridad federal busca evitar un vacío institucional y mantener la coordinación entre autoridades locales y federales. Por ello, el despliegue de fuerzas no solo continuará, sino que se ajustará a las condiciones del estado.
Asimismo, el gobierno federal ha reiterado que las acciones en Sinaloa forman parte de una estrategia integral que prioriza la presencia territorial, la inteligencia operativa y la coordinación interinstitucional. La intención es impedir que la crisis política derive en un deterioro mayor de la seguridad pública.
De acuerdo con lo señalado por García Harfuch, la federación mantiene su compromiso de garantizar la seguridad de la población, independientemente del desarrollo de las investigaciones o de los señalamientos internacionales.
En consecuencia, el mensaje del gobierno es claro: no habrá repliegue de fuerzas, sino una intervención sostenida que permita enfrentar los retos actuales en uno de los estados históricamente más complejos en materia de seguridad.