

El momento de la agresión y varias tomas del vehículo en donde iba el agresor. | Foto: Captura de pantalla.
Los testigos vieron que la menor se aproximó al automóvil para ofrecer sus productos cuando el conductor le propinó un golpe en la cara.
CIUDAD DE MÉXICO.- Un hecho de violencia infantil generó indignación en la comunidad luego de que un taxista del vehículo con número económico 2832 agrediera físicamente a una niña, que se acercó a vender dulces en un semáforo ubicado en el Parque Central de la ciudad.
De acuerdo con testigos, la menor se aproximó al automóvil para ofrecer sus productos cuando el conductor le propinó un golpe en la cara, lo que provocó la reacción inmediata de vecinos y transeúntes que presenciaron el acto.
Tras la agresión, habitantes de la zona solicitaron apoyo para identificar al taxista y exigir que se le apliquen las sanciones correspondientes.
En redes sociales, el caso fue difundido con el objetivo de que las autoridades locales actúen de manera inmediata y se garantice justicia para la menor.
La comunidad ha señalado que este tipo de actos no deben quedar impunes, especialmente cuando se trata de agresiones contra niñas y niños en situación vulnerable que trabajan en la vía pública.
En México, al menos 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años realizan algún tipo de trabajo infantil, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022 y datos difundidos por UNICEF México. Esto representa el 13.1% de la población infantil y adolescente en ese rango de edad.
Del total, 2.1 millones se encuentran en actividades económicas no permitidas, como labores peligrosas o sin cumplir la edad mínima legal de 15 años.
Además, 1.9 millones realizan quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas, con jornadas prolongadas o expuestos a riesgos que afectan su desarrollo.
UNICEF advierte que el trabajo infantil no solo implica actividades económicas, sino también tareas domésticas y de cuidados no remunerados, donde las niñas suelen dedicar más tiempo que los niños. Esta situación limita el acceso a la educación, perpetúa la pobreza y expone a los menores a riesgos físicos y emocionales.
Aunque México ha logrado avances en la reducción del trabajo infantil en comparación con décadas anteriores, el problema persiste en sectores como la agricultura, el comercio informal y el trabajo doméstico.
La organización internacional insiste en que se requieren políticas públicas más firmes para garantizar que los menores puedan ejercer plenamente su derecho a la educación y a una infancia libre de explotación.