

Ariadna Montiel Reyes asume la presidencia nacional de Morena. | Foto: Cortesía.
El partido oficialista cierra filas y nombra a Ariadna Montiel como presidenta nacional interina, con la tarea de reorganizar su estructura territorial y conducir la ruta electoral bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
CIUDAD DE MÉXICO.- Ariadna Montiel Reyes asumió la presidencia nacional de Morena tras la decisión tomada durante el Congreso Nacional del partido, donde sustituyó a Luisa María Alcalde en un proceso interno que mostró cohesión entre las distintas corrientes del movimiento.
Durante la sesión, los consejeros primero integraron a Montiel como consejera nacional y, enseguida, la eligieron para encabezar el Comité Ejecutivo Nacional. La dirigencia concretó el relevo sin confrontaciones, lo que evidenció un cierre de filas en torno a la nueva líder partidista.
El nombramiento ocurre en una etapa clave. Morena busca fortalecer su estructura interna y afinar su estrategia rumbo a las elecciones de 2027, en un contexto marcado por el liderazgo político de Claudia Sheinbaum, quien encabeza el proyecto de continuidad del movimiento. En ese sentido, la nueva dirigencia deberá consolidar la organización territorial y mantener la cohesión interna frente a los retos electorales.
Montiel asumió el cargo de manera interina con objetivos claros: reforzar la operación territorial, preservar la unidad del partido y conducir la definición de candidaturas para el próximo proceso electoral. Además, delineará la estrategia que permita a Morena sostener su posición como fuerza política dominante.
En su primer mensaje como dirigente, subrayó que su gestión priorizará la transparencia.
“Morena debe mantenerse como un instrumento del pueblo, sin corrupción y sin simulaciones”, afirmó ante consejeros y militantes, al tiempo que llamó a fortalecer los principios fundacionales del partido.
Antes de asumir esta responsabilidad, Montiel encabezó la Secretaría del Bienestar, desde donde coordinó programas sociales clave del gobierno federal. Esa experiencia le permitió construir una amplia red territorial, considerada uno de los principales activos políticos del movimiento.
Su llegada a la dirigencia nacional refuerza la relación entre el partido y la estructura social del gobierno. En consecuencia, Morena apuesta por una conducción que combine operación política y presencia territorial, en una etapa decisiva para asegurar su continuidad rumbo a 2027.