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Ominoso corto plazo

Ominoso corto plazo

J. Luis Medina Lizalde

   |  15 octubre, 2020

José Luis Medina Lizalde

José Luis Medina Lizalde.

En tiempos electorales la delincuencia organizada intensifica su accionar por varios motivos:  busca colocarse como “interlocutor” ante el nuevo poder; busca la permanencia en las instituciones públicas de los vinculados a sus intereses y de ser posible su crecimiento en número y jerarquía; opera para obstaculizar la victoria de candidatos a los que percibe reacios a pactar con la actividad criminal y se emplea a fondo para bloquear al político que se entiende con cárteles contrarios, además de lo anterior, en Zacatecas se conjugan elementos que tornan más complicado el panorama.

Políticos de  diversos partidos ven la grave inseguridad como si fueran un ciudadano más; aspiran a gobernador  sin  ocuparse  del problema número uno del estado que repercute en todo lo demás, tal actitud reafirm  la intimidación conseguida mediante acciones brutales que empezaron el 28 de Diciembre de 2007 con la masacre de agentes del orden en Jerez, de entonces a la fecha el gobierno del estado y no se diga los municipios  perdieron la iniciativa y, lo que es peor aún, la voluntad de recuperarla. Si Zacatecas entrega los cargos de elección popular a quienes carecen de comprensión y voluntad de enfrentar el crimen organizado seguiremos dependiendo de lo que logra la Federación en ese respecto, con las graves repercusiones para el desenvolvimiento económico que nos mantienen en la cola del tren, respecto a los estados vecinos.

La conducta huidiza de la clase política se ha traducido en indefensión de todos, incluyendo a policías, siempre en peligro de ser entregados a los delincuentes por sus propios compañeros de corporación que complementan sus ingresos con la paga de algún cártel.

En toda guerra se capitalizan a favor las contradicciones del enemigo, pero la actitud evasiva de la clase política zacatecana no ha permitido aprovechar los períodos de debilidad del crimen organizado derivada de sus  guerra internas; hemos visto transitar marcas delictivas hegemónicas que no son sustituidas por otras de igual poderío, sino por células remanentes dedicadas al secuestro y extorsión,  bandas conscientes de su pocos alcances que eluden meterse con personas de alto relieve económico o político y se convierten en la pesadilla de modestos comerciantes, campesinos, profesores de los municipios, esa delincuencia precariamente armada y sin la logística de los grandes cárteles es la pesadilla de los habitantes en diversas zonas del estado, que para colmo de su indefensión no tienen la cobertura de los medios de comunicación y sus desgracias no generan presión de la opinión pública que obligue a las autoridades  a emplearse a fondo.

 

Ruta de lo ilegal                                                             

Una vez más entramos de la fase de delincuencia remanente (tan o más agobiante que la otra) a la de alto perfil, así lo confirma el episodio de esta semana en Calera donde pierden la vida 14 presuntos delincuentes, a los que les fueron decomisadas armas de altísimo poder destructor entre los que se incluyen lanza granadas, en contraste con las desgastadas pistolas calibre 38 y demás armas de amplia circulación. Si la clase gobernante local tuviera claridad de las ventajas derivadas de nuestra ubicación geográfica “el puerto seco” desde hace mucho tiempo anunciado y jamás concretado harían del tráfico de mercancías legales por nuestro territorio un factor de crecimiento, en vez de eso, el tráfico ilegal de drogas, armas y personas utiliza el territorio como ruta sin grandes sobresaltos, para nuestra desgracia, la droga que rápidamente se convirtió en la favorita de los grandes cárteles, el fentanilo, se produce con insumos que llegan a nuestro país procedentes de China y de la India a los puertos del Pacífico, lo que otorga un valor estratégico a nuestro estado como paso  hacia el lado oeste de la República de la funesta mercancía colocada en los puertos de Mazatlán y Manzanillo, tal circunstancia explica, según opinan algunos expertos en la materia, es el trasfondo de la sangrienta batalla que libran en el estado los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

A escoger bien

El destino inmediato de Zacatecas en esa guerra desatada será en gran parte determinado por el grado de eficacia de la Secretaría de Marina en el control de los puertos marítimos como los dos mencionados, limpiándolos de personal reclutado por la delincuencia y estableciendo mecanismos de supervisión permanente que eviten el regreso a las andadas, tal circunstancia resalta la conexión entre corrupción pública y crimen organizado, lo que se aplica también para nuestro estado y municipios, pues para nadie es un secreto la existencia creciente de nexos entre  distintas modalidades de las esferas pública  y privadas con  bandas criminales.

La firmeza anti-corrupción es el punto de partida de la recuperación de la tranquilidad social, así lo demuestra la historia local.

 

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