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Don Miguel le sopla a la vida con sus artesanías de vidrio soplado

Don Miguel hace artesanías de vidrio desde hace 40 años.
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El artesano es originario de Puebla, pero llegó a Zacatecas para quedarse. | Fotos: Carlos Montoya.

ZACATECAS.- Échele una miradita a las artesanías del poblano don Miguel, quien con su ancestral técnica de vidrio soplado le viene manejando desde collares hasta adornos para su negocio, de cualquier figura que se le ocurra, allá en el Jardín de Independencia.

Con tan solo 10 añitos, don Miguel Ángel Flores vino del estado de Puebla, junto con su familia, para quedarse de por vida y es que la capital les gustó tanto que se enamoraron y ya no se pudieron regresar.

Parece fácil, pero al jugar con fuego don Miguel puede quemarse.

Y para poder ganarse el pan en la mesa, los papás de don Miguel comenzaron a hacer artesanías con vidrio soplado y gracias a esto, él también pudo seguirles el paso.

De eso ya hace 40 años, ahora el don es todo un experto en este arte, tanto que es uno de los pocos artesanos que hacen este tipo de trabajo dentro de la capital, pues claro la gente sabe dónde está lo bueno.

La gente a veces se pasa y quiere las piezas casi regaladas.

Ya es herencia zacatecana

Ahora con sus 59 años, el negocio de don Miguel ya se volvió una herencia familiar porque de sus tres hijos, dos le ayudan, ya ve nunca falta el negrito en el arroz.

Don Miguel echa a andar el trabajo desde su casa, porque ahí instaló su taller, aunque casi siempre se da su escapadita a las exposiciones porque es cuando las personas sueltan el dinero rápido.

El don le maneja desde lo más pequeño hasta lo más grande.

Aunque esta tradición del vidrio soplado inició con la raza de Puebla, don Miguel ya la hizo tan suya que hasta parece más zacatecana que poblana, sino me crees, vea todas las hermosuras que fabrica.

El don hace cualquier figura que le pidan, desde letras hasta animalitos, y también en cualquier tamaño, pero los clientes casi siempre van por collares para la novia.

La gente lo que más le compra son los collares para quedar bien con la novia.

Y es que esto del vidrio soplado tuvo tanto éxito que don Miguel no se daba abasto, tanto así que como todo buen emprendedor, tuvo que expandir sus horizontes hasta Guadalajara, Tijuana y Tecate.

Un arte riesgoso

Pero ni crea, toda esa experiencia le ha costado mucho a don Miguel porque trabajar con el vidrio no está fácil porque casi siempre implica un riesgo.

Imagínese que don Miguel tiene que andar maniobrando con su soplete para darle forma al vidrio y pues en una esa, un descuido le puede costar una cortada o hasta una buena quemadura.

El artesano hace todo tipo de trabajo en vidrio soplado.

El tiempo que se tarda ya es cuestión del tamaño y la figura que le pidan, fíjese que para hacer un elefante se tarda unos 30 minutos, y ya si se las quiere dar de lucido, le agrega sus detalles.

Aun viendo todo el esfuerzo, a las personas no les gusta pagar lo justo y le siguen regateando sus artesanías, así que piénsele y no se deje llevar por el precio que don Miguel le trae pura calidad.

Dos de sus tres hijos ya le saben a este trabajo de las artesanías con vidrio.

Y para que no se pierda, en estos días va a andar en el Jardín de Independencia mostrando todo su talento desde las 10 de la mañana hasta que se acabe el camión, de entre 8 a 9 de la noche.

Así que no le piense más y vaya a deleitar sus ojos, capaz y hasta en una de esas le toca ver a don Miguel hacer las figuras en vivo y a todo color.

Aproveche y vaya a darle una vuelta en el Jardín Independencia.

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