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La salida del personal refleja el deterioro de la seguridad en Bushehr, en medio de la escalada militar en Medio Oriente.
RUSIA.- Rusia evacuó a 198 trabajadores de la central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, luego de que recientes ataques impactaran instalaciones cercanas y elevaran el riesgo para el personal extranjero.
La corporación estatal Rosatom coordinó la operación como parte de una estrategia gradual para reducir su presencia en la zona. Esta acción representa la tercera evacuación en semanas, lo que evidencia el deterioro de las condiciones de seguridad en la región.
Los ataques recientes contra infraestructura iraní, atribuidos al conflicto en curso con Estados Unidos e Israel, han intensificado la preocupación internacional. En este contexto, la planta de Bushehr —clave para el programa energético iraní— sufrió afectaciones indirectas por explosiones cercanas.

De acuerdo con reportes internacionales, fragmentos de proyectiles y ondas expansivas dañaron estructuras del complejo, lo que encendió las alertas sobre un posible incidente mayor.
Ante este escenario, Moscú decidió priorizar la seguridad de su personal. Aunque la evacuación avanza, alrededor de un centenar de trabajadores rusos permanece en el sitio, con el objetivo de mantener operaciones esenciales.
El director de Rosatom, Alexéi Lijachov, advirtió que la situación en torno a la central evoluciona hacia un “escenario crítico”, lo que podría implicar riesgos no solo para Irán, sino para toda la región.
Desde finales de febrero, cuando inició la escalada bélica, Rusia ha retirado progresivamente a su personal técnico. En total, cientos de especialistas han abandonado el país a través de rutas coordinadas con autoridades iraníes y países vecinos.
Además, organismos internacionales han alertado sobre las consecuencias de un eventual impacto directo en la planta. Un incidente de esa magnitud podría desencadenar daños ambientales y humanitarios de gran escala, dada la naturaleza nuclear de la instalación.
En paralelo, el conflicto continúa intensificándose, con ataques cruzados que han afectado infraestructura energética y militar en distintos puntos de Irán. La comunidad internacional mantiene la atención sobre Bushehr, considerada una instalación crítica cuya estabilidad resulta clave para evitar una crisis mayor.