ROMA.- En su primera celebración de la Semana Santa como Sumo Pontífice, el papa León XIV retomó la tradición centenaria del lavatorio de pies durante la Misa de la Cena del Señor, realizada en la Basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma.
En una ceremonia marcada por la solemnidad y el simbolismo, el Pontífice lavó y besó los pies de 12 sacerdotes romanos, vertiendo agua de una jarra dorada y secándolos con un paño blanco. Entre los participantes se encontraban once presbíteros ordenados por el propio Papa el año pasado, así como el padre Renzo Chiesa, director espiritual del Pontificio Seminario Romano.
Este gesto remite al acto de humildad y servicio de Jesucristo con sus 12 apóstoles durante la Última Cena, narrado en el Evangelio de San Juan, y constituye uno de los momentos más significativos del Jueves Santo.
La decisión del Pontífice marca un retorno a la práctica tradicional, seguida por los papas hasta el pontificado de Francisco, quien durante 13 años reformó el rito para incluir a laicos, mujeres, personas privadas de la libertad, migrantes y no cristianos, llevando la ceremonia a cárceles, centros juveniles y espacios de atención a sectores vulnerables.
Con este cambio, León XIV refuerza su papel como Obispo de Roma y envía un mensaje de cercanía con el clero, de acuerdo con analistas vaticanos, al centrar el rito en el ámbito sacerdotal.
La celebración generó reacciones divididas en redes sociales: mientras algunos fieles aplauden el regreso a la tradición litúrgica, otros consideran la decisión como un retroceso en términos de inclusión. No obstante, fuentes cercanas al Vaticano subrayan que se trata de una reafirmación del sentido sacerdotal del gesto.
Este Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual 2026 bajo el pontificado de León XIV, quien continúa delineando su estilo pastoral tras suceder a Francisco.