

Las reuniones, que se desarrollan en Suiza buscan avanzar hacia un acuerdo que permita reducir las hostilidades en la región.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para intentar poner fin a la crisis en Oriente Medio enfrentaron este domingo un momento de alta tensión en Suiza, luego de que la delegación iraní abandonó temporalmente la sede de las conversaciones como protesta por declaraciones realizadas por el presidente estadounidense Donald Trump.
Las reuniones, que se desarrollan en la localidad suiza de Bürgenstock bajo la mediación de Catar y Pakistán, buscan avanzar hacia un acuerdo que permita reducir las hostilidades en la región, particularmente en torno al conflicto en Líbano y al programa nuclear iraní.
De acuerdo con la agencia iraní Tasnim, los representantes de Teherán decidieron retirarse de la mesa de diálogo tras las amenazas difundidas por Trump en redes sociales y posteriormente en declaraciones a medios de comunicación.
Según la fuente citada por el medio iraní, el equipo negociador abandonó el recinto luego de que el mandatario estadounidense advirtiera que no tendría inconveniente en lanzar nuevas acciones militares contra Irán si fracasan las conversaciones o si Teherán mantiene el cierre del estrecho de Ormuz.
Tasnim informó que la reunión cuatripartita entre Estados Unidos, Irán, Pakistán y Catar fue interrumpida después de aproximadamente 80 minutos de conversaciones para realizar consultas internas.
Las negociaciones comenzaron a puerta cerrada y forman parte del proceso iniciado tras la firma de un memorando de entendimiento suscrito por separado el pasado 17 de junio por Donald Trump y el presidente iraní Masud Pezeshkian, acuerdo que puso fin a más de tres meses de enfrentamientos entre ambos países y abrió la puerta a una solución diplomática.
Sin embargo, desde entonces han surgido diversos desacuerdos que amenazan con descarrilar el proceso.
El vicepresidente estadounidense JD Vance encabeza la delegación de Washington, mientras que el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, lidera la representación de Teherán.
Antes de iniciar las reuniones, Vance señaló que los principales objetivos son avanzar en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y alcanzar un acuerdo relacionado con un alto al fuego en Líbano.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, aseguró que la situación en Líbano constituye el tema prioritario de las conversaciones, junto con los activos iraníes congelados y las exportaciones petroleras del país.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, reiteró además que su gobierno está dispuesto a ofrecer garantías de que no desarrollará armas nucleares, aunque insistió en que Irán no renunciará a su derecho de enriquecer uranio.
Las declaraciones de Trump elevaron la tensión diplomática en medio de las conversaciones.
El mandatario afirmó que Estados Unidos podría intervenir directamente en el estrecho de Ormuz si considera que la situación lo amerita e incluso sugirió que su país podría controlar el paso marítimo y cobrar peajes a las embarcaciones que lo utilicen.
Asimismo, responsabilizó a Irán de la escalada de violencia en Líbano debido a sus vínculos con el movimiento chiita Hezbolá y advirtió que, si Teherán no frena el apoyo a sus aliados regionales, podría enfrentar nuevas represalias militares.
La crisis se agravó luego de que Irán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz en respuesta a los continuos bombardeos israelíes en territorio libanés.
Esta ruta marítima es considerada estratégica para la economía mundial, ya que por ella transita cerca del 20 por ciento del comercio global de hidrocarburos.
Aunque Teherán anunció restricciones, el Comando Central de Estados Unidos informó que decenas de embarcaciones comerciales cruzaron la zona sin incidentes durante el sábado.
La guerra regional se intensificó tras los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes a finales de febrero.
Posteriormente, Hezbolá abrió un nuevo frente de conflicto al lanzar cohetes contra territorio israelí, lo que provocó una respuesta militar que ha dejado miles de víctimas.
De acuerdo con autoridades libanesas, más de 4 mil personas han muerto en Líbano desde el inicio de las hostilidades, mientras que el ejército israelí reportó recientemente nuevas bajas entre sus soldados desplegados en la zona.
Las negociaciones en Suiza continúan bajo un clima de incertidumbre, mientras la comunidad internacional observa con atención si ambas partes logran retomar el diálogo y evitar una nueva escalada militar en Oriente Medio.