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Delegaciones sostienen encuentros directos en Islamabad y reportan avances técnicos, aunque persisten tensiones por condiciones políticas y militares.
ESTADOS UNIDOS.- Estados Unidos e Irán mantienen abierto el diálogo diplomático en territorio paquistaní y confirmaron la realización de una tercera ronda de negociaciones, prevista para la noche de este sábado o el domingo. Las conversaciones buscan consolidar un acuerdo más allá del actual alto el fuego, en medio de un contexto regional aún inestable.
De acuerdo con fuentes oficiales, ambas delegaciones ya realizaron dos sesiones consecutivas en Islamabad, donde expertos intercambiaron documentos y propuestas para avanzar hacia un posible acuerdo de paz. Funcionarios paquistaníes calificaron el ambiente como “cordial”, lo que refleja una apertura al diálogo pese a las diferencias de fondo.
La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos, Irán y Pakistán sostienen conversaciones trilaterales cara a cara, un cambio significativo respecto a rondas anteriores en las que Washington y Teherán negociaban de forma indirecta mediante intermediarios. Este nuevo formato busca agilizar acuerdos y reducir la desconfianza acumulada.
En las reuniones participan figuras de alto nivel, entre ellas el vicepresidente estadounidense J.D. Vance, así como enviados especiales y asesores clave. Por parte iraní, también acuden representantes de alto rango, lo que eleva el peso político de las negociaciones y evidencia la relevancia del proceso.
Además, reportes internacionales señalan que las conversaciones forman parte de un esfuerzo más amplio para consolidar un cese definitivo de hostilidades en Medio Oriente, tras semanas de conflicto y un frágil alto el fuego.
A pesar de los avances, las negociaciones enfrentan obstáculos significativos. En paralelo al diálogo, continúan episodios de violencia en la región, particularmente en el sur del Líbano, lo que añade presión al proceso diplomático.
Irán ha condicionado su participación a medidas como el levantamiento de sanciones y cambios en la política regional, mientras que Estados Unidos insiste en exigencias relacionadas con seguridad y control nuclear. Estas posturas reflejan una profunda desconfianza entre ambas naciones, que complica la construcción de acuerdos duraderos.
No obstante, analistas consideran que el hecho de mantener el diálogo activo y avanzar hacia una tercera ronda representa un paso relevante hacia la estabilización regional, aunque el desenlace aún es incierto.