

Papa León XIV: “La fe no puede quedarse encerrada en los templos” | Foto: Cortesía.
Durante la celebración de Corpus Christi, el Pontífice pidió a los fieles pasar de la devoción a la acción.
En el marco de la celebración de Corpus Christi, el papa León XIV dirigió un mensaje a los fieles de todo el mundo en el que destacó la importancia de redescubrir el sentido profundo de la Eucaristía y convertir la fe en acciones concretas de solidaridad, servicio y transformación social.
A través de una serie de mensajes publicados en su cuenta oficial, el Pontífice afirmó que esta solemnidad representa una oportunidad para volver a lo esencial del cristianismo y renovar la relación con Dios.
“Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico; es una invitación a regresar a las raíces de nuestra fe y a renovar el amor y la fidelidad al Señor”, expresó.
León XIV recordó que la celebración eucarística tiene su centro en la presencia viva de Cristo, quien continúa acompañando a su pueblo y ofreciéndose como alimento espiritual.
“Cristo está vivo y sigue pasando en medio de nosotros. Se hace pan para nuestra hambre de vida, de esperanza y de sentido”, señaló.
El Papa también reflexionó sobre el significado de las tradicionales procesiones de Corpus Christi, subrayando que no se trata únicamente de una manifestación religiosa externa, sino de un signo de la cercanía de Dios con la humanidad.
Explicó que la procesión eucarística simboliza a un Cristo que no permanece encerrado en los templos, sino que sale al encuentro de las personas en sus realidades cotidianas.
“Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, acompaña sus alegrías y comparte sus sufrimientos”, sostuvo.
El llamado a la conversión
En uno de los pasajes más contundentes de su mensaje, León XIV advirtió que la verdadera devoción eucarística debe reflejarse en cambios concretos en la vida personal y comunitaria.
“No basta con sacar la custodia a las calles; debemos permitir que Dios nos saque del egoísmo, de la indiferencia y de una fe cómoda que permanece encerrada en lo privado”, afirmó.
El Pontífice invitó a los creyentes a abrirse a una auténtica conversión, capaz de transformar la manera de mirar a los demás y de construir una sociedad más justa y fraterna.
Asimismo, recordó que el Cristo presente en la Eucaristía es el mismo que se encuentra en quienes sufren pobreza, soledad, exclusión o abandono.
“Quien adora a Cristo en el altar debe saber reconocerlo también en los pobres, los abatidos y los olvidados”, enfatizó.