Mi delito... Pelear a mi hijo - Imagen Zacatecas

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Mi delito… Pelear a mi hijo

Mi delito… Pelear a mi hijo

Ivonne Nava García

   |  28 junio, 2020

Historia de Lobos.

Un hombre mantiene una relación de pareja con una mujer, madre de tres niñas, él quería una familia, ella un esposo. Su relación dura apenas 3 años por los constantes problemas que prevalecían entre ellos. Sin embargo, procrearon a un hijo y su relación se tornó aún más conflictiva.

La historia

Fuimos compañeros de trabajo, ella me contaba sus problemas y yo los míos. A ella, el marido la había dejado con tres hijas. Yo deseaba tener una familia. Así se fueron dando poco a poco las cosas. Empezamos a salir como 6 meses y luego le dije que si mejor vivíamos juntos, me dijo que sí. Me empecé a dar cuenta de cómo trataba a sus hijas. Las regañaba mucho y constantemente les pegaba. Hablaba con ella y me decía que de alguna manera se tenían que educar. De repente duraba tiempo que se calmaba y las trataba bien.

Yo le decía que quería tener un hijo con ella, me dijo que así nada más no podía, que nos casáramos. Acordamos que nos casaríamos el día del bautizo del nuestro hijo.

Embarazo complicado

Una cosa que no me gustaba mucho de ella es que tomaba mucho. Le dije que en el embarazo no podía tomar, pero eso la irritaba mucho. Me decía que necesitaba una copa para tranquilizarse. Pero yo no la dejaba. Se enojaba demasiado y teníamos frecuentes discusiones.

Como al tercer mes se le quiso venir el niño. Le mandaron reposo y eso la ponía peor. Los problemas cada vez eran más frecuentes y con muchos gritos. Mi hijo nació de 7 meses. Lo tuvimos casi un mes en la incubadora porque estaba muy chiquito.

Celos

Cambié de trabajo para ganar un poco más y eso le molestó mucho. Me decía que si ya no quería convivir con ella, que si andaba con otra. Le explicaba que era por mejorar nuestra situación económica pero no entendía razones. Fuimos sobrellevando la relación y teníamos muchos momentos bonitos cuando ella estaba de buenas, pero sus celos nos arruinaban todo. Para ese tiempo tenía muchas dudas de casarme con ella por su manera de ser.

Le dije que yo prefería esperar para casarnos lo que provocó una situación muy fea. Rompió muchas cosas, me dejó lleno de rasguños, me insultaba. Le pedía que se calmara porque estaban sus hijas viendo todo y traía al niño cargado, pero no entendía de razones.

Me gritaba que era por otra vieja y empezaba a nombrar a mujeres que trabajaban conmigo. Yo le explicaba que era por su carácter pero se ponía peor. Ese día opté por retirarme de ahí.

Reconciliación

Ella me llamaba diario al trabajo hasta que me dijeron que las llamadas personales ya estaban prohibidas y se las ingenió para irme a esperar al trabajo. Solo fue dos veces porque me convenció de que regresáramos, la verdad, extrañaba mucho a mi hijo. Los días que no la vi, tampoco vi al niño. Me regresé a vivir con ella y estuvimos bien tres meses.

Ruptura definitiva

Las cosas se descompusieron cuando otra vez le dije que no me quería casar con ella. Me aventó una silla y como no me dio la azotó hasta quebrarla en el piso. Las niñas y mi hijo estaban muy asustados. Las pequeñas me pedían que me fuera pero ella se fue contra ellas y les gritó que no se metieran. A mí me juró que si me iba nunca más volvería a ver a mi hijo.

Me tuve que salir de ahí y fui a levantar un acta. Me decían que levantara una denuncia, pero se me hacía muy feo porque ella es madre de mi hijo.

Las cosas se fueron poniendo peor. Me iba a buscar al trabajo para que regresáramos, pero yo le decía que no. Yo solo tengo el apoyo de un hermano y él sabe cómo esta toda la situación y me aconsejaba que no fuera a regresar con esa vieja. A mí me apuraba mucho como estuviera mi hijo.

Cumplir como padre

Le llamé como a los dos meses para decirle que le iba a llevar un dinero para mi hijo. Cuando llegué a la casa no me dejó ver al niño pero le dejé mil pesos. Me dijo que no los quería, agarró el dinero y lo rompió. Hacía berrinches como loca. Azotaba las piernas y los pies, lloraba y gritaba a la vez.

Dejé pasar otro mes para volverla a buscar. Pero fue la misma, no me dejó ver a mi hijo. Me fui para el DIF y ahí me dijeron que tenía que hacer un juicio para poder convivir con mi hijo. Como a los dos meses de eso dijeron en el juzgado que yo tenía que ver a mi hijo tres veces por semana. Me pusieron días que yo estaba trabajando. Les fui a pedir que fueran los fines de semana. Ella se opuso, dijo que cumpliera las otras fechas y ella además solicitó el 50% de mi sueldo de pensión para el niño.

Cuando podía ver a mi hijo empecé a notar que a veces traía moretones. También lo notaba como retraído y temeroso. Me lo llevaba a comer y pasear, pero él me decía “papá malo”. Cuando estaba lejos de su madre el niño cambiaba se ponía contento y juguetón, pero llegábamos a dejarlo y otra vez hacía demostraciones de que no me quería.

Le reclamé eso a ella y otra vez no me dejaba ver al niño.

Desesperación

El juez le dijo que tenía la obligación de prestarme a mi hijo, pero ella hizo caso omiso a eso. Duré casi tres meses sin verlo hasta que la desesperación me ganó. Fui a buscarlo a su casa. Le llevé dinero porque yo sabía que dándole dinero a su mamá me lo soltaría. Le di mil 500 y le dije que lo iba a llevar a comprar unos zapatos. Me lo llevé para mi casa y ya no pensaba devolvérselo. Era sábado, para el siguiente domingo en la noche ya estaba en la casa con la preventiva para llevarse a mi hijo. Fue muy feo porque los policías me tumbaron boca abajo y entraron a recoger al niño. Me llevaron detenido, me dijeron que estaba arrestado por secuestro y rapto. Mi hermano llevó a un licenciado y me sacó de ahí. Nada de eso prosperó.

Ese mismo licenciado me dijo que hiciera las cosas bien. Yo le quería quitar a mi hijo. Quiero que me den la convivencia y la custodia total del niño y si se puede que ella pierda la patria potestad.

Denuncia por violencia familiar

En lo que se resolvían las cosas, mi hijo siguió con esa mujer. Cada vez lo veía más mal. Yo sé que ella no está bien de sus facultades mentales. Una vez que fui a verlo noté que en su espaldita tenía unos moretones. El niño me dijo que su mamá le pegó. Ella negó todo. Mi hijo se ve tristecillo. Esta mujer me platicó que en el preescolar le dijeron que el niño necesitaba un psicólogo. Me echó a mí toda la culpa. Me dijo que era porque yo los había abandonado y que por eso el niño estaba así. Que necesitaba a su padre y a su madre juntos para estar bien. Mi licenciado me dijo que le pusiera una denuncia por violencia familiar que ahí salía todo.

Maltrato infantil

Se le hicieron los estudios y de ahí salió que mi hijo tenía problemas para hablar bien porque sufría maltratos. El niño hizo unos dibujos de la familia y a mí no me ponía y a su mamá la rayaba de negro y le ponía cara de monstruo. Estamos en trámite para que me den la custodia de mi hijo. Sé que será algo difícil pero no quito el dedo del renglón. Tengo 45 años y quiero recuperar a mi hijito es todo lo que tengo.

Consecuencias

Para controlar sus miedos, es posible que los niños quienes viven en un ámbito deviolencia repriman sus sentimientos. Este mecanismo de defensa los afecta en su vida inmediata y puede causar un desarrollo patológico al largo plazo.

Los golpes generalmente producen daños físicos, pero a su vez el castigo envía mensajes psicológicos destructivos para las víctimas, ejerciendo un impacto en áreas críticas del desarrollo infantil, con perjuicios en el presente y a futuro en su desarrollo social, emocional y cognitivo.

El carácter traumático del pánico, el terror, la impotencia, las frustraciones severas acompañadas de dolor y del carácter impredecible del comportamiento del adulto agresor, constituyen secuelas psicológicas que se manifiestan de las formas siguientes:

  1. a) Muy pobre autoestima. Los niños maltratados se sienten incapaces, tienen sentimientos de inferioridad, lo que se manifiesta en comportamientos de timidez y miedo; o por el contrario, con comportamientos de hiperactividad tratando de llamar la atención de las personas que les rodean.
  2. b) Síndromes de ansiedad, angustia y depresión. Se manifiestan en la víctima trastornos del comportamiento como angustia, miedo y ansiedad, se alteran cuando un adulto se acerca a otros niños, especialmente si lloran, presentan problemas de atención, concentración y tienen dificultad para comprender las instrucciones que se les imparten.

Desarrollan sentimientos de tristeza y desmotivación, pudiendo llegar a un estado anímico deprimido, comportarse de forma autodestructiva y pueden llegar a la automutilación.

Los niños maltratados físicamente son más agresivos con otros niños y presentan altas tasas de conductas hostiles, como patear y gritar. Son destructivos con desviaciones en la conducta prosocial.

  1. c) Desorden de Identidad. El niño golpeado puede tener una mala imagen de sí mismo, puede creer que él es la causa del descontrol de sus padres, lo que le llevará a auto representarse como una persona mala, inadecuada o peligrosa.
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