Mi delito... organizar tandas - Imagen Zacatecas

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Mi delito… organizar tandas

Mi delito… organizar tandas

Ivonne Nava García

   |  29 noviembre, 2020

Historia de Lobos.

Hay personas que les resulta fácil esta forma de “ahorrar”; sin embargo, para quienes las organizan puede representar un gran problema, si los miembros de su grupo no son cumplidos.

En esta historia una mujer de Fresnillo organizaba tandas de pequeñas cantidades de dinero sin mayores problemas. Un  día decide que puede organizar una caja de ahorro y préstamo con sus conocidos, pero sólo obtuvo denuncias penales y graves problemas..

Para comprar una computadora

Se me ocurrió organizar una tanda porque necesitaba comprarle una computadora a mi hijo. La necesitaba para la escuela. Yo soy madre soltera y he sacado adelante a mis tres hijos con esfuerzos y sacrificios.

Tuve esa idea porque una vecina me había contado que le entraban a la tanda y se les hacía fácil para comprarse sus cosas. Empecé a decirles a mis vecinas y nos juntamos 10. Era de a 2 mil pesos y se tenían que pagar cada mes los 200.

Lo podían dar a la semana de a 50 pesos para que no se les hiciera pesado. Aquí el beneficio para mi es que tenía el número 11. Todas aceptamos y la hicimos sin ningún problema. De ahí la agarré y fue de la manera que les fui comprando cosas a mis hijos. A veces organizaba tandas rápidas diarias. Esas las hacíamos de a 50 pesos para 500.

Negocio

Me puse a vender joyería y perfumes en abonos y eso me daba más posibilidades de conocer gente y acercarme a ellos para ofrecerles también las tandas. Eso lo hacía por oficina en donde se juntaban varias personas.

La mayoría de las veces no la hacía con números 11, pero a mí me servía para juntar dinero para comprar mercancía y seguir las ventas. Mucha gente me conocía y a veces hasta me buscaba para las tandas. Les hacía tandas de colchas y edredones, de baterías para la cocina, a veces de televisiones y de dinero. Le fui agarrando el modo, ya tenía tres años haciendo tandas.

De a 10 mil

Un día se me ocurrió que estaría bien organizar una tanda grande de 10 mil pesos al mes para que conviniera. Después de todo ya tenía mucha gente segura para pagar.

Me aventé y mucha gente se apuntó, tuve que hacer dos. Eso me dio muchos ánimos porque la gente me respondía y fueron bien cumplidores.

En 10 meses ya habíamos terminado las tandas y aquí sólo batallé con una señora porque se enfermó y ya no pudo seguirle, pero lo hablamos y esa tanda quedó de a 9 mil y ella perdió lo que había dado.

Caja de ahorro

Un conocido mío me dijo que por qué no organizaba una caja de ahorro más grande en donde hubiera socios apuntados y todos aportaran su dinero, como cuotas y todos tuvieran derecho a préstamos.

Me pareció buena idea y la empecé a hacer. Yo les juntaba su dinero que era un ahorro obligado de 500 a la semana que podían retirar cuando quisieran y se les podía hacer prestamos de su mismo dinero de acuerdo con lo que tuvieran ahorrado.

Les llevaba muy bien las cuentas y así estuvimos todo un año. Por andar juntando y guardando el dinero a mí me tenían que dar cada uno de los socios 500 pesos cuando fuera el fin de año. Era como si a todos nos dieran un aguinaldo extra.

Más socios

Lo organizamos el siguiente año, ya se habían juntado casi 60 socios y de ahí surgió la idea de que se podía prestar más a quien lo fuera necesitando, pero no le podíamos prestar más de 20 mil pesos para que en caso de que no pagara con lo de su ahorro se liquidara eso.

Las cosas parecían que iban muy bien, no teníamos nada de problemas porque llegaban y se les prestaba el dinero. Todo siguió normal y seguían dando sus aportaciones.

Hacíamos juntas cada dos o tres meses y se acordaba que hacer con el dinero. Así en una de esas reuniones se acordó que se podía prestar más de lo que aportaban, se decidió que hasta 60 mil pesos pero que se cobraría un interés mensual del 10% y tenían que aportar más cada mes.

Se supone que se tenía que someter a una votación para decidir si se les prestaba esa cantidad o menos, pero de repente los socios dijeron que nada más firmando ya se les podía prestar.

Yo no estaba muy de acuerdo porque era mucho dinero y si no pagaban yo seguía teniendo la responsabilidad. Para ese entonces a mí me daban 100 pesos cada mes por socio.

Incumplimiento

Los problemas empezaron cuando las personas a quienes se les prestaron cantidades más grandes de dinero, dejaron de pagar sus aportaciones semanales, sus pagos de lo del préstamo y hasta su cooperación mensual.

Pasó una junta y se dijo que se les daría más plazo, pero me dejaban todo a mí. Andarlos buscando para cobrarles, esperarlos en las quincenas y andarlos correteando.

Se me escondían y yo ya traía como 600 mil pesos que me iban a hacer falta para darles sus ahorros del año a los socios. Estaba muy preocupada porque ya veía venir los problemas.

Fui a ver a un licenciado y me dijo que como casi todo era a la palabra iba a estar muy difícil cobrarles, pero yo si había hecho pagarés y con eso me sentía más o menos segura.

Fin de año

Ya para fin de año yo no había logrado cobrar mucho de lo debían. Se hizo la junta y todos esperaban su dinero.

Lo que se me ocurrió es que como todos habían estado de acuerdo, todos le saldríamos poniendo, o sea que a los socios que quedábamos se nos descontara lo que nos debían. Ahí fue donde ya no les gustó.

Se enojaron mucho, algunos, otros se mostraron más conscientes y dijeron que sí y que nos juntáramos todos para cobrarles, pero otros se enojaron demasiado y me iban a demandar por andar agarrando el dinero ajeno.

Denuncia

Estaba muy asustada porque sí era mucho dinero y yo de donde les iba a pagar. Las gentes estas nada más se escondían. Un licenciado si pudo recuperar dinero, pero aun así faltaba más.

Los otros socios me querían embargar a mí y decían que con mi casa pagaba.

Yo lo que les decía que era un acuerdo de todos, que ellos habían estado de acuerdo, pero como no quedaba nada con las formas de todos, pues se “rajaron” a la mera hora y me dejaron con todo el problema.

Tuvimos que ir embargando a cada uno de los que se les soltó el dinero. Como se recuperaba el dinero se les daba a los socios.

Tenía mucho miedo de terminar en la cárcel por algo que yo no había hecho.

Me alegro de haberlos hecho firmar los pagarés, porque si no, bien dirían que yo me había robado ese dinero. Ya han pasado casi tres años y no hemos podido recuperar todo el dinero. Si hubiéramos seguido de a poquito, seguiríamos con nuestro ahorro.

Prevenir

Respecto del ahorro informal a través de tandas, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), dice que esta forma de ahorro conlleva riesgos, ya que el dinero no está protegido contra robos o accidentes y no se tiene la certeza de que quién organiza la tanda no se vaya a quedar con el dinero o alguien incumpla con sus pagos.

Si es su decisión entrar en tandas o alguna forma informal de ahorro sería muy prudente fijarse en la honorabilidad de la persona con quien decida entrar en una tanda (familia, oficina, entre otros), ya que, aunque hay quien la organiza con una buena intención, pero no falta quien haga uso indebido de esos recursos. Si desea entrar en una tanda busque hacerlo con conocidos, cercanas y totalmente localizables, ya que de hacerlo con personas desconocidas el resultado puede ser negativo.

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