Mi delito... irme de fiesta - Imagen Zacatecas

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Mi delito… irme de fiesta

Mi delito… irme de fiesta

Ivonne Nava García

   |  21 junio, 2020

Historia de Lobos.

Hay ocasiones en las que todo cambia de un momento a otro, desgraciadamente todos debemos tener mucho cuidado ya que no sabemos en que momento se pueda estar en riesgo o a merced de personas sin escrúpulos.

En esta historia, varios jóvenes se reúnen a consumir bebidas embriagantes en una fiesta. Conforme la noche avanzaba los jóvenes se fueron retirando excepto 3 de ellos. Una chica de 19 años y 2 jóvenes de 21. Por los efectos del alcohol, la joven se queda profundamente dormida. Mientras, los jóvenes abusan sexualmente de ella, grabando su delito.

Jueves de fiesta

Nos reuníamos los jueves, porque los viernes la mayoría nos vamos a nuestros pueblos. Ese día nos juntamos la “bolita” del salón. Éramos como 8, los de siempre.

Ese día un amigo invitó a 2 chavos porque uno de ellos iba a poner la casa para la fiesta. Era cerca de la colonia África, a mí se me hizo lejos, pero dijeron que nos traerían de regreso a Zacatecas. Les dije que sí iba. Compramos cervezas y un amigo compro una botella de Matusalén. Cuando llegamos a la casa de esos chavos, tenían botanas y otras botellas de vino.

Estuvimos muy a gusto tomando, cantando y bailando. Empezamos a jugar a la botella con castigo de “shot”. Todos estábamos ganando y perdiendo, así que tomábamos los tragos de vino solo. Luego empezaron a decir que mejor los castigos iban a ser de besos y cachetadas y luego dijeron que de prenda de ropa.

Yo no quería jugar así porque no conocíamos bien a esos chavos y eran los que querían jugar a quitarnos la ropa. 2 de mis amigas si querían y yo les dije que mejor jugaba de besos y cachetadas y dijeron que mejor de “shot”. Estuvimos jugando más rato. Estábamos muy contentos y nos daba mucha risa de todo.

Mis amigas se quedaron en ropa interior y otros de mis amigos también y dijeron que ya mejor todos nos pusiéramos así para estar iguales. Como yo ya estaba borracha también me quité la ropa y me quedé en ropa interior.

Más alcohol

Seguíamos tomando y fueron sacando más juegos. Nos pusimos a cantar y la estábamos pasando muy bien. Yo había estado tomando cervezas y luego matusalén, cuando se acabó me dieron de otro vino que me supo cómo a puro alcohol. Estaba muy fuerte. Ya eran como las 3 de la madrugada.

En eso 2 de mis amigas dijeron que ya se querían ir porque se iban con sus novios. La verdad no sé en qué momento me quedé sola en la casa de esos 2 tipos. Yo solo me acuerdo que me empecé a sentir mal y vomité.

Entre sueños

En un momento sentí que me estaba tocando mis partes íntimas, medio desperté y quise levantarme, pero no podía. No sabía si estaba soñando o que pasaba. Al día siguiente que me desperté me asusté muchísimo porque no conocía el lugar en donde me encontraba y además estaba desnuda. Tenía muchísimo frío. A mi lado estaba un preservativo usado.

Sentí horrible porque me sentí sucia y con dolor en mis partes íntimas. Yo nunca había tenido relaciones sexuales, cuando me levante estaba manchada como de mi menstruación. Empecé a llorar porque estaba buscando mi ropa y no la encontraba. Me tapé con una sábana y me salí del cuarto.

Pesadilla

Fui a la sala y ahí estaba uno de los tipos de la fiesta, estaba dormido en un sillón. Escuché voces de otro cuarto, fui a ver y estaba el otro tipo platicando con otros 2. Solo escuche que decía “se le echó el Peter y luego yo, todo está grabado.” Se reían mucho. Me regresé al cuarto a buscar mi ropa. Solo encontré un pantalón y una playera que no era mía, me los puse y me quise salir de ahí.

Tenía llave la puerta, en eso salieron del cuarto y empecé a llorar. Le dije que me dejara salir que ya me quería ir de ahí. Me dijo que si mejor la seguíamos que anoche la habíamos pasado muy bien. Me dijo “estas riquísima y me dejaste con ganas de más. Le dije que me dejara salir. Que yo no quería seguirla ni nada.

Me agarró por la cintura y me quería besar. Les decía “a poco no está bien buena mi novia”. Yo lo quitaba de conmigo y el me jaloneaba, me quería besar a fuerzas, pero yo no quería. Le decía que me dejara y el seguía estrujándome.

Desesperada

Tenía mucho miedo porque eran 4 tipos los que me tenían ahí encerrada, les dije que me dieran mis cosas, mi celular y mi bolsa, solo se burlaban de mí. No sabía qué hacer, empecé a fingir que si me gustaba el tipo, pero luego el otro que me violó me empezó a decir que si él no me gustaba. Le dije que no, que me gustaba su amigo y que quería volverlo a ver.

Lo que yo quería era salir de ahí, le dije que si me dejaba irme a mi casa para que no se preocuparan mis compañeros y por si me hablaban mis papás. Me dijo que en la noche nos viéramos, le dije que sí. Salí corriendo de ahí, lo único que quería era llegar a mi casa y bañarme.

Me acordé que en una de mis clases nos dijeron que cuando había una violación era mejor no asearse para que encontraran pruebas. No sé cómo llegué a la policía. Ahí me atendieron y me llevaron al ministerio público. Les dije más o menos en donde estaban esos tipos y si fueron por ellos.

Confundida y aterrorizada

Me empezaron a hacer preguntas de lo que había sucedido y ahí me entró mucho terror porque no sabía que me habían hecho, sabía que me habían violado pero no sabía cómo. Eso me llenaba de angustia, tenía miedo y asco. Dejé mi ropa interior para que la analizaran.

A mí me tuvieron que revisar y vieron que si me habían violado. Me acordaba de lo que decía el tipo ese de que había grabado todo. Les dije que le quitaran los celulares. Me aterroriza pensar si le pasaron a alguien más ese video. Eso era la prueba, pero en su celular no estaba. Nunca supe que pasó con eso.

Embarazo

Uno de los tipos se fue, cuando la policía llegó detuvo a 3 pero uno se había ido. 2 de esos no tuvieron nada que ver. El otro se debió enterar de la denuncia y se escondía. A los 3 meses de eso empecé a sentirme muy mal. Me di cuenta que estaba embarazada.

Fue la noticia más cruel y triste que había recibido. No sabía quién era el padre, las circunstancias de lo que pasó me hacían más daño. Cuando puse la denuncia me canalizaron a servicios de salud, aun así, por ningún motivo podría haber pensado en abortar.

Negaron todo

Nació el niño y por esos meses agarraron al otro. Ellos decían que todo había sido por mi voluntad. Pero no fue así. Yo exigí que se hiciera un estudio para saber quién era el padre. Los 2 negaban que fuera suyo. Y los 2 decían luego que ni había pasado nada. Cuando llegaron los resultados, salió que mi hijo era del sujeto que había huido. Dijo que él se casaba conmigo y que así ya quedaba resuelto el problema.

También decía que lo dejaran salir para mantener a su hijo. Me sentía tan humillada. Mis papás me apoyaron todo el tiempo, pero yo sé que sufrían mucho porque ellos me mandaran aquí a estudiar para darme una vida mejor. Yo tuve la culpa porque no debí salir a emborracharme, sé que fui tonta e inmadura. Ahora estoy sufriendo las consecuencias. Sé que todo pudo haber sido peor. A mi hijo nunca le diré sobre su papá.

No es excusa

La violencia sexual contra las mujeres es un tema del que estamos al tanto, prácticamente a diario, con la cantidad de casos que remecen distintas zonas del país donde sujetos abusan o violan a mujeres, incluso a sus mismas parejas, a veces con resultados fatales.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la violencia sexual implica todo acto, tentativa, comentarios o insinuaciones de carácter sexual ejercidos sin el consentimiento de la otra persona. En este concepto también se incluyen aquellas acciones enmarcadas en la comercialización o utilización de cualquier otro modo de la sexualidad de una persona mediante la coacción del otro, independientemente de la relación de éste con la víctima, en cualquier ámbito.

“También puede haber violencia sexual si la persona no está en condiciones de dar su consentimiento, por ejemplo cuando está ebria, bajo los efectos de un estupefaciente, dormida o mentalmente incapacitada”. Eso debería bastar, sin embargo, esta es una de las excusas más recurrentes de algunos abusadores para desacreditar a la víctima, argumentando que sí tuvieron consentimiento, pero éstas no lo recuerdan porque estaban borrachas, por ejemplo.

Lo importante en este punto es tener claro que ninguna mujer pide ser violentada sexualmente, independiente de su estado. Que ella esté tan ebria como para negarse, no quiere decir que consienta una relación sexual.

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