Mi delito... ir a mi casa al salir de la secundaria - Imagen Zacatecas

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Mi delito… ir a mi casa al salir de la secundaria

Mi delito… ir a mi casa al salir de la secundaria

Ivonne Nava García

   |  8 marzo, 2020

Mi delito… ir a mi casa al salir de la secundaria

Una jovencita de escasos 14 años, a la salida del turno vespertino de la secundaria, abordó un camión urbano que la acercaría a su domicilio, ubicado en las colonias cercanas a la Condesa en Guadalupe.

Ella nunca se imaginó que al bajar del autobús su destino cambiaría de manera tan drástica y cruel.

¿Quién es ella?

Es una jovencita en pleno desarrollo, alumna de segundo grado de secundaria.

Es de complexión delgada, de 1.55 metros de estatura, tez morena clara, cabello lacio, recogido en lo que pudo haber sido una cola de caballo, pero que por el maltrato se veía muy desordenado.

Aún vestía el uniforme de su secundaria, el cual estaba completamente sucio de tierra, lodo, hierbas secas y sangre.

Su estado de ánimo en “shock”, el llanto no le permitía hablar, temblaba, estaba exaltada, temerosa. En su cara y en sus labios se notaban las marcas de la violencia física.

Los hechos

“Me subí en la ruta como siempre que salgo de la escuela a las seis, me bajaba en donde los camiones checan. Que es ahí por la Colonia del Valle en Guadalupe, rumbo a Sauceda. Siempre lo hacía así, no me daba miedo porque lo agarraba en la esquina de la escuela y luego nada más caminaba unas cuadras y llegaba a mi casa, con mi mamá.

“Ese día, igual, sólo que yo tenía frío, ya quería llegar a la casa. Me bajé del camión, caminé como cinco pasos y luego luego sentí que me dieron el tirón de un brazo. Yo volteo y veo a un hombre muy feo, que yo ya había visto por la colonia y yo sabía que era drogadicto. Yo siempre le había tenido mucho miedo porque está muy feo, parece un diablo.

“Está todo tatuado y se pinta la cabeza roja. Luego me dijo -camínale o te mato-, me abrazó por el hombro y me puso algo frío en la garganta. Me llevaba caminado muy rápido, yo le decía que por favor no me fuera a matar, que me hiciera lo que quisiera, pero que no me matara; él me decía que yo le gustaba mucho y que por fin iba a ser de él.

“Así todo el camino, me llevaba a fuerza, yo no quería ir, pero me daba miedo que me matara, por eso caminaba con él; yo iba llorando y me decía que me callara o me mataba. Llegando cerca de la unidad deportiva está como un puente y ahí me aventó; eran como unos matorrales de hierba seca y estaba lleno de lodo, me tumbó ahí.

“Entonces ya le vi que traía en la mano un filero; es como una navaja que hacen los cholos para navajearse, la hacen con una segueta y le sacan filo como de cuchillo y le ponen cinta de aislar para agarrarlo. Me dio más miedo porque con eso sí me podía matar. Él me lo ponía en el cuello y me decía que mejor abriera las piernas y me golpeaba en la cara con una mano y luego me ponía el filero en la garganta. Yo no quería y sí trataba de quitármelo, por eso me hizo cortadas en el cuello y en los brazos; también me tapaba la boca.

“Yo sí luché todo lo que pude, pero sí me violó. Yo creo que alguien vio porque si vi que se paró una camioneta y él se quitó y se fue. Llegó la policía preventiva y me trajeron para la Cruz Roja, de ahí le hablaron a mi familia. Y me dijeron que tenía que poner la denuncia. Por eso estoy aquí.”

La intervención del ministerio público

Antes de que la jovencita interpusiera su denuncia fue enviada a psicología para que recibiera atención por su estado de crisis y poder lograr vencer el estado de shock y conmoción emocional.

De esta manera se prepara a la víctima de un delito de esta magnitud para el proceso de denuncia y estudios periciales, así como para el examen médico forense que es importantísimo realizar, pero que es muy victimizante para una persona que ha sufrido una agresión de tipo sexual.

Detienen al agresor

Aproximadamente tres horas después de que la jovencita sufrió el despiadado ataque, Policía Ministerial logró la captura del sujeto.

Un demonio

Es un sujeto de complexión delgada, de 1.60 metros de estatura, ojos pequeños, de tez apiñonada -la que los tatuajes dejaban notar-. Vestía una camiseta sin mangas, pantalón de mezclilla de tiro muy largo y de corte muy amplio. Los brazos están tatuados en su totalidad con figuras religiosas, grotescas y dantescas, efectivamente como demonios.

La cabeza la tenía rapada en su totalidad y con el cuero cabelludo pintado con pintura en aerosol de color rojo. Esta peculiaridad lo hacía ver extremadamente desagradable y diabólico.

Su mirada extraviada, propia de una persona que ha consumido drogas; los ojos vidriosos, enrojecidos aún con el olor a thinner y resistol industrial. Los labios, blancos, resecos.

Su narración

“A mí me agarraron porque ya me traen los cuicos, todo lo malo que pasa en el barrio, me lo quieren echar a mí. Yo tengo 17 años no me pueden mandar a la grande, ya he estado ahí en el tribunal para menores. De volada voy a salir, yo no violé a nadie, eso dicen los perros cuicos que yo hice, pero que me lo comprueben.

Yo ni conozco a esa vieja que dicen que violé. Nomás porque lo ven a uno pobre ya le echan lo malo; sí le hago todos los vicios. Yo no la violé y yo voy a salir porque soy menor de edad, ya me la sé”.

Su perfil

En el estudio psicocriminológico se obtuvo un perfil coincidente a una personalidad de tipo antisocial o sociópata, con graves problemas de adicciones y conductas asociales y parasociales que lo ubican dentro de un rango de peligrosidad máximo.

El Ministerio Público solicitó a medicina legal un examen médico de edad cronológica y edad ósea, que indicó que el sujeto al cometer el delito era mayor de edad.

El procedimiento médico

A la jovencita se le canalizó a Servicios Coordinados de Salud para la administración de la pastilla del día después, así como para el tratamiento por posible infección venérea y el posterior examen para la detección del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Se continuó con terapia psicológica para ayudarla a superar el evento traumático, que definitivamente será muy difícil de olvidar.

Violencia

“Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.

Muchos acuerdos internacionales, incluso la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, han reconocido el derecho humano fundamental de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

La violencia contra las mujeres abarca una amplia gama de actos, desde el acoso verbal y otras formas de abuso emocional, al abuso físico o sexual cotidiano. En el extremo del espectro está el femicidio: el asesinato de una mujer.

Intervenciones eficaces para prevenir la violencia sexual

Algunas intervenciones orientadas a prevenir la violencia sexual contra las niñas y las mujeres en general están diseñadas para llevarse a cabo en escuelas, instituciones de educación superior y universidades.

Se han evaluado rigurosamente varias estrategias para prevenir la violencia en citas amorosas entre jóvenes en países de ingresos altos y algunos datos indican que quizás sean eficaces. También se ha comprobado que algunas iniciativas basadas en las escuelas puestas en práctica en países de ingresos bajos y medianos, resultan prometedoras para reducir los niveles de acoso y abuso sexuales, en particular si emplean enfoques integrales que lleguen a todas las escuelas y comunidades.

Si bien las intervenciones orientadas a los jóvenes en las escuelas son vitales, hay otros posibles puntos de intervención, como los hogares; por ejemplo, se ha demostrado que los programas de visitas domiciliarias prenatales y posnatales reducen los riesgos de maltrato y descuido físico y psicológico de los niños. Estas formas de maltrato son conocidos factores de riesgo de perpetración de violencia sexual y de victimización en etapas posteriores de la vida.

Los entornos y servicios de atención de salud son también potenciales puntos de acceso para la prevención de la violencia sexual, en particular al abordar la crianza y el maltrato de los hijos y el consumo indebido de alcohol.

Otras iniciativas prometedoras incluyen estrategias de movilización comunitaria para promover cambios en las normas y comportamientos de género y esfuerzos comunitarios encaminados a mejorar la situación social y económica de la mujer. (OMS) Organización Mundial de la Salud.

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