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Mi delito… andar tomando

Mi delito… andar tomando

Ivonne Nava García

   |  1 diciembre, 2019

Mi delito… andar tomando

En un municipio al norte del estado, un hombre de 65 años y su sobrino de 28, son acusados de violación. Son aprehendidos y deben demostrar su inocencia.

La víctima es una mujer de 45 años, pero quien realiza de manera directa la denuncia es su padre; él menciona que su hija padece retraso mental y que los hombres que se la llevaron no querían pagarle lo pactado y que por eso es violación.

Tomando tranquilos

Ese día mi sobrino y yo íbamos para la labor, en el camino nos tomamos una cerveza. En eso mi sobrino vio a la señora esta y la invito a ir con nosotros; de primero la mujer no quiso, pero luego de que mi sobrino compró los cigarros esta señora sí se subió, nos dijo que si le pagaríamos porque ella no tomaba cervezas y yo le dije que sí, pero no sabía a qué se refería: en el rancho sabemos que ella pide dinero.

Cuando llegamos al rancho, mi sobrino nos dejó ahí en el mezquite, la señora esta se quitó la ropa pero a mí me dio mucho asco por que andaba con la regla y le dije mejor vístete. Ella se vistió, ahí nos quedamos platicando de cosas de ella, no pasó nada entre nosotros, ni nada que me avergüence, ni nada de lo que me tenga que arrepentir.

Me platicó que un hermano le había golpeado a un hijo y que se lo habían quitado del DIF para llevárselo a un albergue de niños. También me dijo que el que había sido su marido la golpeaba, en eso estábamos cuando ya se regresó mi sobrino y le dije que necesitaba ir al servicio. Me alejé unos metros de ahí y yo no sé qué pasaría entre ellos, pero no creo que algo porque mi sobrino está enfermo. Cuando regresé a donde estaban ellos nos retiramos de la labor, la dejamos en el rancho y nos fuimos para nuestras casas, luego nos mandó a llamar el papá de la señora que para arreglar lo que habíamos quedado de pagarle. Nos llamó a una oficina del delegado y ahí quería arreglar. Pero no quiso arreglar porque mi sobrino se había tomado unas cervezas, de ahí nos demandó. Yo no la violé, ni siquiera tuve relaciones con ella porque me dio asco, andaba llena de sangre y olía muy mal.

Compañía

Ese día andábamos mi tío y yo tomando cervezas, nos la encontramos ahí en el pueblo y ella es conocida porque le gusta andar con los hombres y porque le gusta cobrar. Yo le dije a mi tío que si la invitábamos y él me dijo que sí, por eso la alcancé, porque yo andaba en mi camioneta, yo iba manejando y me le emparejé. Le dije, pero de primero no me hizo caso, luego la volví a alcanzar y ya se quiso subir. Yo me bajé para que ella se subiera y se sentó en medio de mi tío y de mí. Luego me pregunto que qué andábamos tomando, yo le dije que cervezas y ella me dijo que no tomaba, que si nada más iba a ser así o si le íbamos a dar algo. Ella se refería a dinero, mi tío le dijo que sí le íbamos a dar. Yo le di a la troca con rumbo para el monte, a mi tío y a la señora los bajé en un árbol, yo me fui un rato más para arriba y ahí me estuve como unas dos horas acostado, escuchando música y me regresé por ellos. Luego se subieron a la camioneta.

De mutuo acuerdo

Esta señora empezó a “ladillarme”, me decía que si ya me pegaban porque me había robado a mi novia. Me empezó a decir que si ya no se me paraba, yo le dije que sí se me paraba que le tentara y ella me empezó a agarrar, entonces yo detuve la troca y nos bajamos: ahí tuvimos relaciones sexuales, cuando acabamos nos volvimos a subir a la camioneta y ya cuando llegamos al rancho nos dijo que si le íbamos a pagar y mi tío le dijo que sí, que más tarde porque no traíamos dinero. Mi tío le dijo que le iba a dar cien pesos; ella se bajó y nos fuimos.

Pago por la compañía

Unos días después nos mandó llamar el juez que para que arregláramos un asunto: fuimos. Ese día yo me había tomado unas cervezas y para cuando llegamos ahí estaba el papá de la señora; como me olió a cervezas ya no quiso arreglar. Él quería que le diéramos 100 pesos y un costal de frijol, pero no quiso arreglar; fuimos al día siguiente, pero el papá de la señora no llegó, a ella ya no la volvimos a ver.

Más o menos una semana después me casé. Yo andaba normal en el rancho hasta que me detuvieron. Yo no le hice nada a fuerzas: ella quiso, estaba de acuerdo y ella a eso se dedica en varios ranchos. A veces está aquí, luego se va a otro rancho y así se la lleva. Dicen que está loca pero no es verdad, ella a veces cuidaba a una señora que sí estaba enferma.

Ella

Las cosas pasaron así: desde hace mucho que mi marido me dejó porque ya no me quiso, me decía muchas cosas muy malas de mí y de mi cuerpo; me pegaba mucho porque él me salió muy tomador, juntos tuvimos dos hijos, pero uno se me murió de fiebre y de neumonía cuando estaba chiquito; el otro me lo quitó el DIF porque mi hermano lo golpeó y dijeron que yo no estaba bien para cuidarlo. A mi hermano lo mandaron a la cárcel.

Buscarle

Lo que yo quería era conseguirme a otro marido para que me diera para la comida. Pero los hombres nada más me buscaban para “eso”, porque sabían que estaba dejada. Cuando yo miré eso, pensé que mejor me dieran algo de ayuda y les empecé a pedir para comer y me daban de a 100 pesos. Yo me iba hasta Durango para buscar más hombres.

Violación

Ese día me dijo mi papá que no me tardara, nada más fui a traer el nixtamal para ponerme a tortear: iba por la tienda cuando vi al Chacal que iba en su troca, él me alcanzó y me dijo que si no quería ir a dar una vuelta al potrero, no le hice caso, pero él me seguía con la camioneta.

Al final nos fuimos para el monte y como él todavía no tenía mujer yo pienso que traía ganas, aunque el más viejo como que no quiso, pero el otro sí y hasta habíamos arreglado que me iban a pagar 100 pesos, pero no me los dieron cuando me regresaron.

Entonces, si ellos no me pagaron era como a fuerzas; mi papá se enojó mucho porque me tardé y me dijo que íbamos a ir al doctor y anduvimos buscando a los que me llevaron para cobrarles los 100 pesos y de ahí los mandó llamar mi papá para que pagaran con un juez. Él dijo que como no pagaron, que era a fuerzas y que los iba a meter a la cárcel; ellos dicen que no hicieron nada conmigo, pero sí pasó, lo que no quisieron fue arreglar para que pagaran con el costal de frijol y los 100 pesos.

Prostitución ¿vida fácil o única salida?

Dentro de los rasgos más sobresalientes que puede presentar una mujer que utiliza su cuerpo para obtener dinero se observa: cierta limitación intelectual; inestabilidad emocional; inconstancia y abulia laboral.

También es recurrente la proclividad al desorden financiero; conductas irreflexivas superficiales y transgresoras, así como la tendencia a la diversión y aturdimiento en una supuesta vida dedicada a pasarla bien, que contrasta con el pesimismo y desesperanza con que vivencia su futuro.

Otro factor es la falta de discernimiento entre lo verdadero y lo falso; espíritu aventurero irreflexivo sin medir las consecuencias, así como cierta ingenuidad y credulidad en las promesas de terceros.

Sin embargo, también existen factores sociales determinantes que impulsan esta conducta:

  • La ausencia de un soporte material, moral, afectivo y social como un importante factor en cualquier nivel de prostitución.
  • La soledad familiar y las dificultades económicas.
  • Habitualmente estar relacionadas con personas que abusan emocional y económicamente, sin trabajo, que toleran pasivamente su actividad prostituida.
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