Para dar gracias, vaya con el Cristo con cabello humano

El museo está situado en el sótano de la Iglesia de San Matías

El recinto para el público se abrió el 24 de mayo de 2003. | Foto: Imagen

PINOS. -El Museo de Arte Sacro es uno de los espacios artísticos más emblemáticos del municipio, pues en su interior está Cristo Crucificado, el cual encierra un gran misterio, pues tiene ¡partes humanas!

Para empezar con todo lo que representa el este recinto, que único en el estado y atesora obras religiosas y de arte del siglo 17. Por ello, hay muchas teorías de cómo llegaron las imágenes al lugar.

El museo está situado en el sótano de la Iglesia de San Matías, donde está la colección de pinturas y esculturas desde el siglo 17.

Aunque, el recinto para el público se abrió el 24 de mayo de 2003, momento en que empezó a tener visitas de turistas extranjeros, esto antes de la contingencia por el Covid-19.

Artículos religiosos que encierran todo un misterio

Una de las cosas que más llama la atención para los sabiondos es que en el Museo de Arte Sacro hay un misal original de la época.

Este libro está escrito en latín y lo colocaron en la llamada sala Apostólica, donde su importancia radica que de ahí está escrito cómo originalmente se hacían las misas en la antigüedad.

En dicha sala también se encuentran las pinturas de Santo Tomás, Santo Santiago, San Bartolomé, San Mateo y San Felipe, las que pintó el artista Francisco Martínez Español.

Lo que es parte del museo es una capilla, la cual está construida a medias, pues según datos históricos quisieron hacer una catedra; pero nunca que se concluyó y quedó con una parte sin construir.

Aunque sigue siendo un misterio el por qué no se terminó de levantar el recinto religioso.

El Cristo que da mello

Uno de los inquilinos que más llama la atención en el museo es un Cristo Crucificado, el cual está hecho artesanalmente a mano y elaborada con madera.

Además, esta figura religiosa tiene uñas y cabello humano, lo que ha dado a múltiples teorías de por qué lo elaboran así, dos de las cuales son:

La primer leyenda dice que esta figura salía a procesiones en tiempos de nuestros bisabuelos y hubo muchos fieles que aseguraban le latía el corazón.

Mientras que la segunda historia dice que esta figura que fue para impresionar a los pueblos indígenas de la zona y así poderlos evangelizar en la nueva religión.

Por ello, los franciscanos elaboraron cuidadosamente a mano y le incluyeron cabello y uñas humanas; aunque aún es un misterio de dónde los sacaron.