La migración de niños centroamericanos a Estados Unidos, el drama de los desplazados sirios o las aberrantes declaraciones de Donald Trump sobre los indocumentados mexicanos en el país vecino han puesto en la agenda social el tema del éxodo humano por pobreza extrema o motivos bélicos. Esto me ha recordado la magistral forma en que … Leer más
La migración de niños centroamericanos a Estados Unidos, el drama de los desplazados sirios o las aberrantes declaraciones de Donald Trump sobre los indocumentados mexicanos en el país vecino han puesto en la agenda social el tema del éxodo humano por pobreza extrema o motivos bélicos.
Esto me ha recordado la magistral forma en que Juan Rulfo describe el trágico peregrinaje del campesinado mexicano en los relatos de El llano en llamas.
El autor narra la pesadumbre que viven los desheredados hombres del campo, así como los motivos que los llevan a emigrar: desastres naturales, miseria extrema y malos gobiernos.
Especialmente interesante es el cuento Paso del Norte, construido a través de dos diálogos puros entre padre e hijo. En el primero, el joven informa a su progenitor sobre su viaje a Estados Unidos, solicitándole que se haga cargo de su familia. El segundo se da tras el regreso del hijo y está centrado en la descripción de la desastrosa odisea y lo acontecido en el pueblo.
La experiencia vivida por el joven incluye el intento de cruzar la frontera junto con varias personas más, el recibimiento a balazos por desconocidos que están del otro lado del límite territorial, la muerte de todos sus acompañantes, así como su detención del lado mexicano y el regreso al hogar más pobre de como se fue.
Pero Rulfo no se conforma con relatar las vicisitudes de la emigración. Le interesa, sobre todo, describir lo que acontece a quien regresa a su tierra, después de un tiempo de ausencia, la cual trae consigo, también, una ristra de calamidades.
El joven se entera del abandono de la esposa, quien se ha ido con un arriero, por lo que decide ir en busca de ella, dejando solos, de nuevo, a sus retoños. Así, los hijos del hijo serán los abandonados por madre y padre. Desafortunadamente, la fatalidad de los cuentos rulfianos está muy cercana a la realidad.
Imagen Zacatecas – Elizabeth Sánchez Garay