“Cuando cortas un árbol y éste revela al sol su herida de muerte desnuda, puedes leer toda su historia en el disco luminoso inscrito en el tronco…sus cicatrices, toda la lucha, todo el sufrimiento, toda la enfermedad…” Herman Hesse. Autor Alemán Muy cerca de conmemorar, como cada segundo jueves del mes de Julio, el … Leer más
“Cuando cortas un árbol y éste revela al sol su herida de muerte desnuda, puedes leer toda su historia en el disco luminoso inscrito en el tronco…sus cicatrices, toda la lucha, todo el sufrimiento, toda la enfermedad…”
Herman Hesse. Autor Alemán
Muy cerca de conmemorar, como cada segundo jueves del mes de Julio, el Día del Árbol, en nuestro país, desde 1959 cuando por decreto del Presidente Adolfo López Mateos, se celebra éste día, con el objeto de concientizar y reflexionar sobre la importancia de implementar y fomentar acciones para conservar y proteger las superficies arboladas.
A casi 60 años de distancia de aquel decreto, hoy, nuestro país y el planeta entero, sufre los efectos del Cambio Climático, hecho que sin duda, pasó de ser un tema de moda, a ser parte de la agenda internacional, como da cuenta el reciente encuentro del G20 en Hamburgo y su respaldo al Acuerdo de Paris.
En homenaje a esa especie que ha acompañado al hombre desde sus inicios, y que pasivamente le ha brindado grandes beneficios, como fuente de oxigeno, capturando el dióxido de carbono, captando y recargando las fuentes de agua, disminuyendo la contaminación, evitando la desertificación y erosión de los suelos, además de que son hábitat de aves, insectos, mariposas, y lo mejor, que al mirarlos nos deleitan con su inigualable belleza, bien vale recordar una historia excepcional, como ejemplo de nunca cortar un árbol:
El baniano es uno de los arboles más venerados de Asia. En la mitología hindú, es el árbol que cumple los deseos. El árbol Bodhi, bajo el cual se sentó Buda durante siete días hasta alcanzar la iluminación, también era un tipo de baniano. Este ejemplo, llamado Bunut Bolong –como relata Cathy Newman para National Geographic– crece en una colina empinada de la aldea Asahduren en Bali, Indonesia. Cuando se hizo necesario construir un camino, los ingenieros determinaron que la topografía impedía trabajar alrededor del árbol. Pero como jamás debe cortarse un árbol sagrado, construyeron el camino por el centro de sus raíces aéreas. El árbol sigue siendo un sitio de veneración activo.
Imagen Zacatecas – Susana Rodríguez Márquez