“Nadie conoce los secretos que guarda en sus entrañas la Parroquia de la Inmaculada Concepción”, aseguró el cronista adjunto de la ciudad y presidente de Pueblos Mágicos Héctor Manuel Rodríguez Nava. Ahora que el edificio está lastimado por la falta de mantenimiento especializado y por la humedad que le producen los mantos freáticos que corren bajo el edificio, … Leer más
“Nadie conoce los secretos que guarda en sus entrañas la Parroquia de la Inmaculada Concepción”, aseguró el cronista adjunto de la ciudad y presidente de Pueblos Mágicos Héctor Manuel Rodríguez Nava.
Ahora que el edificio está lastimado por la falta de mantenimiento especializado y por la humedad que le producen los mantos freáticos que corren bajo el edificio, Rodríguez Nava asegura que no sabe qué podrá encontrar al hacer los diagnósticos.
Esperan encontrar catacumbas y otros vestigios que den cuenta de la vida cotidiana de Jerez durante distintos periodos históricos.
Aclaró que lo único que no podrán encontrar será la plata que estaba enterrada bajo el altar principal.
Y es que existe el dato de una pila de plata y otros enseres que se guardaron en un subterráneo y se considera que era una suma importante de plata, pero en 1860, el cura en turno pidió permiso al obispo para sacarla y venderla.
El cronista dijo que son diferentes precios los que se pagaron por esa plata e incluso existen los recibos y el dinero se empleó para atender necesidades de la parroquia.
Dijo que los daños que tiene del edificio son muy antiguos, pues se cuenta con registros de sismos que dañaron de forma significativa la estructura en 1775.
La historia
La parroquia nace por bula papal en 1573 como un pequeño templo a un costado de un fuerte militar, de acuerdo con investigaciones hechas por diferentes historiadores, entre ellos Bernardo del Hoyo.
Para que el inmueble luciera como a la fecha, pasó mucho tiempo desde el poblamiento de Jerez, pero este siempre fue el lugar dedicado a Dios y la construcción de dicho templo, según Rodríguez Nava, se realizó a la par de la catedral en Zacatecas.
En este, encontraban descanso espiritual 6 mil almas que pertenecían a esta parroquia, que todavía comprendía Susticacán, Monte Escobedo, Tepetongo y Jerez y los feligreses podían cumplir con los siete sacramentos.
Desde su construcción y hasta 1817 comenzó a operar el panteón de Dolores, por lo que los pobladores que habitaron de 1572 a 1817 están sepultados dentro de los muros, en los costados del templo y bajo los altares, según el lugar que se escogía para su descanso eterno.
Incluso, destacó el presidente del comité de los Pueblos Mágicos, los huesos se encuentran en las calles y esto se ha corroborado cuando introdujeron los servicios de agua potable y drenaje.
En los documentos de la parroquia de las defunciones se tiene un registro de algunas de las personas sepultadas y como el Registro Civil no existía, en las partidas de entierro no se indica el lugar de cada sepultura, los únicos datos son el templo en el que fue enterrado, pero no precisan la parte.
El cronista dijo que el Instituto Nacional de Antropología e Historia solicitó ayuda, ya que es muy probable que al mover algún pilar puedan encontrar cuerpos y estos no se deben tocar.
El piso actual del templo se colocó en 1940 y nunca se retiró, pesé a que este solo fue empalado por lo que nadie sabe qué se puede encontrar en el interior.
En el interior de templo se guardan secretos que las campanas como la esquila David han gritado al viento sin que nadie las pueda entender, David tiene un especial rostro que parece estar atento a todo lo que acontece desde una de las torres.
Imagen Zacatecas – Silvia Vanegas