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Se cumplieron este lunes 9 años del fallecimiento de José Antonio Enríquez.
A cuatro meses de la celebración del L Aniversario de la inauguración de la Plaza de Toros Monumental Zacatecas, cobra fuerza el recuerdo hacia José Antonio Enríquez, quien fue llamado a la Casa del Padre el 4 de mayo del 2017.
Se cumplieron este lunes 9 años de su fallecimiento, ocasión propicia para que su apreciable familia, encabezada por Gela Espinoza, le recordara con mucho cariño.
Fui amigo de José Antonio por más de 50 años. Compartí numerosas vivencias y experiencias; el haber sido testigo muy cercano de su matrimonio con Gela, evocando con emoción los nacimientos de cada uno de sus cinco hijos.

Largas e interesantes charlas en su domicilio de Plaza de la Loza que luego continuaban en el famoso Torero, su negocio en la misma plaza. Su ilusión de poder recibir la alternativa, que al final de cuentas no se pudo cumplir; la novillada del adiós con todo y cornada en la Plaza México y toda la interesante historia cinematográfica de El Toro Negro, protagonizada por Tere Velázquez y Fernando Casanova.
Los acompañamientos entre 1978 y 1988, con largas y amenas conversaciones a Durango, Morelia, Aguascalientes y San Luis Potosí para cumplir, un servidor, con las transmisiones radiofónicas dentro del Grupo Modelo y en donde tuvo la oportunidad de conocer al productor potosino don Juan Francisco R. Valdivia. Inclusive a la capital del país en agosto de 1976, acompañado también por Pablo Reyes Reimers, teniendo la oportunidad de compartir aquel año de 1976 la conferencia de prensa en el feudo de don Ernesto Belmont para dar a conocer los carteles de la primera feria en el coso monumental zacatecano.
Tema muy interesante que deseo recordar es precisamente la inauguración de la nueva plaza el 5 de septiembre, ya que fui testigo muy cercano de todos los preparativos al lado de sus queridos amigos Toño Llaguno, Miguel Alvarado y Chucho de Ávila. La inquietud empresarial taurina la conocí y la viví a su lado al organizar festejos taurinos a lo largo y ancho de la entidad, así como la construcción de las plazas de toros en Fresnillo y Nuevo Laredo, Tamps.
Sería muy largo seguir relatando las historias compartidas con José Antonio sin hacer a un lado su actividad artística como cantante en diversos escenarios de la capital, las grabaciones de discos, las veladas románticas en La Troje como parte del grupo musical del mismo nombre dirigido por Chuy Dueñas al lado del “Quimi” Ramón Alvarado, Toño Báez y Rosy Valadez, así como sus actuaciones en bailes en muchos municipios del estado.
También debo recordar a José Antonio como un hombre de grandes convicciones en materia religiosa, cursillista y gran amigo de los recordados sacerdotes Nicolás Sánchez Sánchez y Humberto Salinas Castañeda.
Ya referí los nacimientos de sus cinco hijos: los dos varones con inquietudes taurinas, Jesús, el mayor de la familia Enríquez/Espinoza, convertido en matador de toros, y José Antonio, destacado novillero que se quedó a un paso del doctorado; tres mujeres: Ma. de los Ángeles, Licha y Lupita.

Desde estas líneas, mi oración y recuerdo emocionado para José Antonio y el saludo fraternal para doña Ma. de los Ángeles Espinoza, hijas e hijos, ¡y 17 nietos!



Deseo concluir la columna semanal expresando una respetuosa condolencia a la familia Aguilar Martínez por el fallecimiento del que fuera un gran amigo y compañero de la generación 1966-70 de la entonces Escuela de Comercio y Administración de la UAZ, Juan Francisco Aguilar González.
Para Tere, su esposa; Francisco, Teresita, Amparito y Aurelio, así como a sus nietos, mi afecto y respeto.
¡Descanse en paz!