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Carlos López Gámez.

El encabezado nos hace suponer que el texto es alusivo a un relato mítico para empezar; posiblemente el título de una novela plagada de fantasías o a un cuento.

Incluso muy propio para una película de ciencia ficción estilo hollywoodense o japonés, pues no, son vocablos que se reproducen en un impreso dirigido al público y que circulaba en 1853 en tierras zacatecanas.

Lo retomamos porque en el manifiesto aparece el nombre de una persona muy vinculada a la minería, desarrollo socio-político y económico; abarca la entidad y en sí la extracción, beneficio y poder económico no sólo de Fresnillo sino del país.

El impreso en su primer párrafo dice: “Gobierno Político del Partido de Zacatecas. A las tres de la mañana de hoy, he recibido del Exmo. Sr. Gobernador del Estado D. José González y Echeverría, una comunicación que a la letra dice lo que sigue:

Dirección General de Minas de Proaño, de la Compañía Zacatecano- Mexicana.

Según vería V. S. por mi comunicación de ayer al Sr. Oficial primero de la Secretaría del Gobierno a las diez de la noche en la hacienda del Mezquite, quedaba con la sección  que organice a la expectativa de batir a los salvajes con el ánimo de sorprenderlos a las dos de la mañana de hoy; más la falta de noticias posteriores a causa de que los exploradores que nos dio el Sr. Administrador del Mezquite no cumplieron con investigar la posición del enemigo, me puso en la necesidad de posponer mi salida con la incertidumbre del paradero de aquellos, así fue que no marchamos hasta las cuatro y media de la mañana, emprendiendo nuestra salida por el camino de Pozo Hondo. Habíamos andando cuatro leguas cuando divisamos a los bárbaros en número como de 100 en unas fábricas destruidas de una estancia”.

En el siguiente párrafo cita: “Inmediatamente la guerrilla del Sr. García Granados compuesta por 11 hombres auxiliados por D. Francisco González y Escalante, y otros seis más de la gente armada de esta negociación, rompieron el fuego con tan buen éxito que vimos inmediatamente caer cuatro bárbaros cuyas cabezas entregará a V. S. el portador.

El combate no duró arriba de 15 minutos, pero fue reñido, y en su consecuencia tuvimos la desgracia de lamentar la muerte del dragón de seguridad pública de Proaño Manuel de Luna, y otros dos heridos, uno leve y el otro grave de la guerrilla del Sr. García Granados hubo dos heridos insignificantes y otro atravesado de dos jarazos en la pierna derecha.

Los bárbaros en bastante desorden-continua el relato-huyeron y para perseguirlos dispuse de 40 dragones de Proaño al mando del Sr. Jefe Político D. Mariano Rodríguez y el teniente coronel D. Santiago del Castillo con otros 8 dragones del Mezquite, que también se encontraron en la acción les molestaran, siendo muy posible que esta fuerza encuentre más muertos de los muchos heridos que le hicieron a los bárbaros.

A mi vuelta encontré cerca de esta ciudad al teniente Contreras, a quien hice precipitar su marcha con el fin de reforzar la partida en seguimiento de los indios. Con el resto de la sección regresé hoy a esta ciudad a las 3 de la tarde.

Se me pasaba decir a V. S. que tengo en mi poder porción de botín cogido a los bárbaros, y por algunas prendas sospecho que alguno de sus mandarines fue muerto; bestias se recogieron como 20, y hemos agarrado 2 cautivos que aseguran serlo, pero yo presumo ser comanches.

Protesto a V. S. las seguridades de mi aprecio. Dios y Libertad. Fresnillo, Marzo 7 de 1853.-José González y Echeverría –Sr. Jefe Político del Partido de Zacatecas.

Y se pone en el conocimiento del público, en la inteligencia que las cuatro cabezas de los indios muertos se podrán a la expectación pública en las calles y plazas principales de esta ciudad. Zacatecas, 8 de marzo. Victoriano Zamora”.

Así termina el impreso.

Lo anterior se refiere a la presencia de apaches o cahiguas que venían del norte y cruzaban estas tierras.

Cuando pasaban cerca de Los Pardillos un grupo de fresnillenses los provocaron. La reacción de los llamados bárbaros fue violenta, mataron a más de 50 personas.

Al notificarse de la tragedia a las autoridades se formaron grupos de gente armada, llamados dragones para lanzarse a la caza de los nativos, incluso se pagaban hasta 25 pesos por cabeza.

La situación alcanzó otras dimensiones cuando acuden a estas tierras cazadores de otros países atraídos por las recompensas. Las crónicas dispersas de aquellos aciagos días narran que se exhibían en estacas cabezas de indios ancianos, guerreros, mujeres y niños.

La Compañía Zacatecano-Mexicana, así como ganaderos, hacendados, comerciantes, obviamente el gobierno, cubría las aportaciones económicas.

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